Ante la inflación y la incertidumbre global, el oro resurge como alternativa para proteger los ahorros jubilatorios. Te contamos cómo funcionan las cuentas Gold IRA en Estados Unidos.
A partir de los 62 años es posible jubilarse en Estados Unidos, aunque la mayoría espera hasta los 67 para cobrar el 100% de la pensión. Más allá de esa decisión, surge otra clave: cómo resguardar el dinero en un contexto de inflación y volatilidad política mundial. Mientras el dólar pierde poder adquisitivo y las criptomonedas muestran alta inestabilidad, el oro aparece como una opción tradicional.
“Los metales preciosos han sido una reserva de valor durante miles de años, y hoy ofrecen a los jubilados una forma tangible de diversificar sus carteras”, explica el sitio Seniorliving. Y agrega que, según el Consejo Mundial del Oro, el metal ha mantenido históricamente su poder adquisitivo durante largos períodos.
En este marco surgen las Gold Individual Retirement Account (IRA), cuentas de jubilación individual que permiten invertir en metales preciosos físicos como oro, plata, platino y paladio. A diferencia de las IRA tradicionales o Roth, que manejan activos en papel (acciones, bonos, fondos mutuos), las Gold IRA contienen lingotes o monedas almacenados en instalaciones seguras. Estas cuentas deben cumplir requisitos estrictos del Internal Revenue Service (IRS).
El IRS exige que el oro tenga una pureza del 99,5%. Para abrir una cuenta se necesita una institución financiera aprobada (custodio), un comerciante de metales y un depósito. El procedimiento incluye: 1) abrir una cuenta autogestionada; 2) financiarla (con aportes directos de hasta $8.000 para mayores de 50 años o transfiriendo fondos de otra cuenta); 3) seleccionar metales aprobados; 4) el custodio facilita la compra y envía los metales al depósito; 5) el titular no puede poseer físicamente el oro.
Las ventajas incluyen diversificación real: durante la crisis de 2008, mientras el S&P 500 cayó casi 37%, el oro subió alrededor de 5,5%. También protege contra la inflación: en los últimos 50 años siguió el ritmo inflacionario. Sin embargo, el oro no genera ingresos por sí mismo (no paga dividendos ni intereses), y su rendimiento depende solo de la apreciación del precio.
