Un grupo de estudiantes de la agrupación Universitarios Por La Libertad denunció haber sido agredido y desalojado del edificio por militantes de izquierda y kirchneristas. Desde otra organización, Tesis XI, niegan las acusaciones y señalan que los libertarios fueron los agresores.
La Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de La Plata fue escenario de un nuevo conflicto entre estudiantes de diferentes orientaciones políticas. Según la denuncia de la agrupación Universitarios Por La Libertad (UPL), un grupo de sus militantes fue agredido y expulsado del edificio cuando intentaban instalar mesas informativas en los pasillos. Los hechos, ocurridos en el ex Batallón de Infantería de Marina N° 3, quedaron registrados en videos donde se observan insultos, empujones y golpes.
Desde UPL aseguraron que fueron atacados por estudiantes vinculados al kirchnerismo y a la izquierda. “Somos estudiantes que queremos militar en paz, no molestamos a nadie y no queremos que nadie nos moleste. Es básico para la democracia”, manifestaron en diálogo con el sitio 0221. Tras el incidente, los libertarios debieron retirarse del lugar con algunas lesiones.
Por su parte, la agrupación de izquierda Tesis XI rechazó las acusaciones y difundió un video en el que, según indicaron, se ve a los libertarios agrediendo a otros estudiantes. “Así le pegaban a compañeros y compañeras”, publicaron en sus redes. En un comunicado, expresaron que “los libertarios que desfinancian la universidad, niegan la cifra de los 30.000 detenidos desaparecidos, quieren modificar la Ley de Salud Mental para que vuelvan los manicomios y defienden un gobierno profundamente misógino no son bienvenidos en la Facultad de Psicología”.
El diputado libertario Sebastián Pareja repudió lo ocurrido y respaldó a los estudiantes de UPL. “La libertad y la democracia son irrenunciables. No vamos a dejarnos intimidar por quienes usan la universidad para agredir, perseguir y actuar con intolerancia contra quienes piensan distinto”, escribió en redes sociales, dirigiéndose especialmente a la militante Ariana Medina, una de las jóvenes agredidas.
El episodio refleja la creciente tensión política dentro de las universidades públicas argentinas, donde chocan visiones antagónicas sobre el rol de la educación y la libertad de expresión.
