El Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Buenos Aires manifestó su inquietud ante propuestas que modificarían aspectos centrales de la Ley N°27.642, incluyendo la eliminación de los sellos octogonales negros de advertencia.
Buenos Aires, 28 de mayo – Las propuestas orientadas a modificar aspectos centrales de la Ley N°27.642, de Promoción de la Alimentación Saludable (PAS), particularmente aquellas vinculadas a la eliminación de los sellos octogonales negros de advertencia y a la flexibilización de restricciones sobre las estrategias de marketing dirigidas a las infancias, generaron preocupación en el Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Buenos Aires.
Laura Salzman, presidenta del Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Buenos Aires, afirmó: “Lo que está en riesgo no es solo el etiquetado frontal sino un conjunto de políticas públicas, entre ellas regulaciones relacionadas con la publicidad dirigida a la niñez, la promoción de productos no saludables y en entornos escolares”.
Desde la institución expresaron que la ley constituye una política pública construida sobre evidencia científica y respaldada por organismos internacionales como la Organización Panamericana de la Salud (OPS), y que representa un avance en el derecho de la población a acceder a información clara, simple y visible sobre la composición de los alimentos.
Los octógonos negros permiten identificar rápidamente excesos de azúcares, sodio, grasas y calorías, asociados a enfermedades crónicas no transmisibles.
Salzman declaró: “La eliminación de los sellos es un golpe al derecho de la población a conocer qué está consumiendo. Los octógonos ‘traducen’ rápidamente la información nutricional, convirtiendo tablas complejas en advertencias visibles y simples que se comparan en segundos. Nos avisa y previene sobre el exceso de nutrientes críticos antes de consumir un producto”.
Según la evidencia técnica, es el sistema más eficaz para aumentar la percepción de riesgo y disminuir la intención de compra de productos poco saludables.
Los nutricionistas bonaerenses argumentaron que “retroceder en medidas que fortalecen el acceso a la información implica debilitar herramientas de cuidado colectivo y profundizar desigualdades, especialmente en niños, niñas y adolescentes, quienes se encuentran más expuestos a estrategias de marketing alimentario”.
Desde la entidad concluyeron: “Defender el etiquetado frontal es defender el derecho a saber qué comemos. La información alimentaria clara y accesible no debe ser objeto de retrocesos. La alimentación no es solo una elección individual: es una cuestión de salud pública, de derechos y de acceso equitativo a información que permita decidir”.
