El club español fijó una postura firme ante el deseo del delantero argentino de abandonar la institución, en medio de declaraciones que generaron tensión con el FC Barcelona.
Mientras la Selección Argentina disputa la fase de grupos, Julián Álvarez manifestó públicamente su deseo de abandonar el Atlético de Madrid. La dirigencia del club español consideró inoportuno el momento elegido por el delantero, señalando que las noticias personales opacaron el foco que debía estar puesto en el equipo nacional y en la figura de Lionel Messi.
El consejero delegado del Atlético de Madrid, Miguel Ángel Gil Marín, declaró a la agencia EFE: «Lamento mucho sus palabras. No era el día para hacer esas declaraciones, era el día de Messi y de la Selección argentina, no de Julián».
El club estableció que Julián Álvarez no está en venta. Para cualquier club que pretenda hacerse con los servicios del jugador, la única vía de salida es el pago de su cláusula de rescisión, fijada en 500 millones de euros. Álvarez acumula 49 goles en 106 partidos con el equipo.
El conflicto escaló a una disputa institucional contra el FC Barcelona. Gil Marín sostuvo: «El Barcelona nos falta al respeto, creen que pueden ningunearnos, que somos débiles o estúpidos». También afirmó: «Nos mienten a nosotros, al jugador, a los medios y a sus propios hinchas. Intentan hacer creer a todos que pueden afrontar una operación para la que en realidad no están capacitados».
Julián Álvarez tiene un contrato vigente con el Atlético de Madrid hasta junio de 2030. La postura del club es que, de no pagarse la cláusula de rescisión, el jugador deberá cumplir su contrato.
