El defensor de la Tercera Edad señaló que los ingresos previsionales no alcanzan para alimentación, salud y vivienda, y que unos 2 millones de adultos mayores carecen de red familiar o social.
Eugenio Semino, defensor de la Tercera Edad, afirmó que los haberes actuales de los jubilados en Argentina no cubren las necesidades básicas. En diálogo con PERFIL, indicó que “los $470.000, aproximadamente, que cobran más de 4 millones de jubilados, en realidad cubren no más de un 25% o 30% de la canasta del jubilado cuando incorporamos gastos de vivienda”.
Semino sostuvo que el deterioro de los ingresos previsionales se refleja en la vida cotidiana. “La obviedad es que los jubilados no pueden ni remotamente subsistir”, declaró.
Desde la Defensoría de la Tercera Edad, reciben entre 200 y 400 consultas diarias. Los reclamos recurrentes incluyen la imposibilidad de pagar medicamentos, vivir en pensiones, trabajar de manera informal o depender de comedores comunitarios y subsidios.
Semino advirtió que casi 2 millones de jubilados no tienen red social ni familiar. En esos casos, la falta de ingresos se combina con aislamiento y problemas de salud. “Los jubilados o las personas mayores perdieron la calidad de vida y, en el transcurso de todo esto, se pierden vidas”, afirmó.
En cuanto al gasto habitacional, explicó que en la Ciudad de Buenos Aires una habitación con baño compartido en pensiones de San Telmo o Montserrat puede costar alrededor de $250.000, más de la mitad de una jubilación mínima con bono. “Lo que queda del resto del haber tiene que alcanzar para comer y demás, cosa que es imposible”, señaló. También indicó que aproximadamente el 40% de los adultos mayores son propietarios, pero muchos no pueden afrontar expensas que oscilan entre $250.000 y $300.000.
Sobre la salud, Semino afirmó que muchos jubilados no pueden comprar sus medicamentos ni con descuento, lo que deriva en tratamientos interrumpidos o dosis reducidas. “Los primeros medicamentos que se dejan de tomar son los de enfermedades asintomáticas. La más característica en las personas mayores es la hipertensión, que no da síntomas hasta el primero de esos síntomas, que es un infarto o un accidente cerebrovascular”, declaró.
El defensor cuestionó la atención del PAMI y otras obras sociales. “Es lamentablemente catastrófico en términos de lo prestacional”, dijo. Según Semino, una persona mayor puede tardar no menos de seis meses en obtener un diagnóstico, lo que lleva a que las patologías avancen y terminen en una guardia.
Respecto del bono previsional de $70.000, congelado desde marzo de 2024, Semino lo calificó como “un disparate” por su carácter discrecional. Recordó que la Defensoría planteó judicialmente su incorporación al haber y estimó que, de haberse actualizado, hoy debería rondar los $150.000. También mencionó que dos leyes sancionadas en agosto de 2024 y agosto de 2025, que proponían un aumento del 7,2% y la actualización del bono, fueron vetadas por el Poder Ejecutivo. La Defensoría presentó planteos de inconstitucionalidad contra esos vetos.
Semino concluyó que la crisis previsional “no está en la agenda política directamente”. Señaló que la situación es humanitaria y que “los jubilados o las personas mayores perdieron la calidad de vida y, en el transcurso de todo esto, se pierden vidas. Evidentemente, no importan a los decisores que debieran transformar esto”.
