Un equipo de arqueólogos egipcios descubrió 18 cementerios y una serie de objetos funerarios en Marina El Alamein, una antigua urbe que permaneció oculta por siglos bajo el polvo y la sal del Mediterráneo.
En las arenas de la costa noroeste de Egipto, un hallazgo reciente ha dado a conocer una ciudad que, por siglos, permaneció oculta bajo el polvo y la sal del Mediterráneo.
Un equipo de arqueólogos egipcios descubrió 18 cementerios y una serie de objetos funerarios excepcionales en Marina El Alamein, una antigua urbe que fue testigo del encuentro de culturas egipcias, griegas y romanas.
El hallazgo no solo aporta piezas únicas, sino que ofrece nuevas pistas sobre la vida y las creencias de quienes habitaron esta zona hace más de dos milenios.
Marina El Alamein, un cruce de civilizaciones en la costa egipcia
El sitio arqueológico de Marina El Alamein, ubicado a unos 100 kilómetros al oeste de Alejandría, fue identificado por primera vez en 1986. Desde entonces, las excavaciones han permitido reconstruir parte de su antigua red urbana, compuesta por calles, viviendas, instalaciones públicas, un puerto y áreas comerciales.
Según el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto, la ciudad coincide con la antigua Leukaspis, mencionada por el geógrafo griego Estrabón como un enclave estratégico del periodo helenístico.
Durante la campaña más reciente, los arqueólogos hallaron 11 tumbas excavadas en la roca, con una profundidad media de ocho metros, y otras siete construidas en piedra caliza sobre el nivel del suelo. Algunas permanecieron cerradas desde la Antigüedad, lo que permitió conservar ajuares y elementos arquitectónicos en condiciones excepcionales.
El jefe del Sector Arqueológico Egipcio del Consejo Supremo de Arqueología, Mohamed Abdel-Badii, afirmó que “las tumbas están tan bien preservadas que en su interior se encontraron compartimientos sellados con placas de piedra intactas”.
Tesoros ocultos: ataúdes, ofrendas y la lengua de oro
Entre los hallazgos sobresale un ataúd de granito de 2,5 metros de largo con su tapa original y restos óseos en proceso de análisis. Este sarcófago fue localizado junto a fragmentos de una estatua de yeso con forma de esfinge, lo que confirma la continuidad de las influencias artísticas y religiosas egipcias durante la época helenística y romana.
Los arqueólogos también recuperaron piezas de cerámica, jarrones, platos y altares de piedra caliza. Uno de estos altares presenta una fachada que imita la “puerta falsa”, un elemento arquitectónico característico de las tumbas egipcias, diseñado como acceso simbólico al más allá.
Uno de los hallazgos más llamativos, según informó el Ministerio de Turismo y Antigüedades, fue la lengua de oro. Los arqueólogos encontraron 24 piezas de este metal precioso insertadas en la boca de algunos fallecidos. Este rito está asociado a la creencia de que la lengua de oro permitía al difunto comunicarse con los dioses en su tránsito al más allá.
Entre las piezas recuperadas se identificó una con la forma del Ojo de Horus, símbolo de protección y salud en la cosmovisión egipcia. La jefa de la misión, Eman Abdel-Khaliq, declaró: “La presencia de estos objetos refuerza la idea de que se trataba de individuos con creencias funerarias complejas y una marcada influencia de tradiciones egipcias y helénicas”.
Un sitio en transformación: del pasado al futuro turístico
El ministro de Turismo y Arqueología, Sharif Fathi, afirmó que el descubrimiento “representa una importante adición científica y arqueológica que contribuye a comprender la identidad cultural de los habitantes de la antigua ciudad de Marina, y a reevaluar su papel histórico como centro civil y cultural que une Egipto y el mundo mediterráneo”.
La autoridad detalló que el ministerio prepara el sitio para su apertura al público, lo que sumará un nuevo atractivo cultural al tradicional turismo costero de la región.
El plan de desarrollo incluye la creación de un centro de visitantes, circuitos peatonales, un teatro al aire libre y almacenes para resguardar los hallazgos. Según el doctor Hisham Alithi, responsable del proyecto, se espera completar las obras en la primera mitad del próximo año para posicionar a Marina El Alamein como un destino arqueológico y turístico integral.
Las excavaciones también revelaron entierros superficiales alrededor de los cementerios principales, lo que sugiere una marcada diversidad social entre los habitantes de la ciudad. El uso posterior de un pozo de agua como espacio funerario ejemplifica la continuidad de influencias egipcias en la arquitectura funeraria, incluso durante la dominación báltica y romana.
Se recuperaron objetos como lágrimas de cristal y estatuas incompletas de mármol que, según los especialistas, podrían representar a la diosa Afrodita.
La importancia de Marina El Alamein radica no solo en la cantidad y calidad de los hallazgos, sino en su valor para reconstruir la vida cotidiana, los rituales y la interacción de culturas en el Egipto mediterráneo. Como señala el comunicado del Ministerio: “Las nuevas evidencias refuerzan el estatus del sitio como una de las ciudades costeras antiguas más prominentes de la región”.
