El Gobierno alemán, bajo el mandato de Friedrich Merz, planea desplegar hasta 1.200 satélites militares antes de 2030 para dotar a la Bundeswehr de capacidades aeroespaciales autónomas.
El Gobierno de Alemania, liderado por Friedrich Merz, se ha fijado el objetivo de desplegar hasta 1.200 satélites de uso militar antes de 2030. La iniciativa busca convertir a la Bundeswehr (Fuerzas Armadas alemanas) en una de las mayores operadoras aeroespaciales del mundo, según informó el Ministerio de Defensa alemán.
El plan se divide en dos proyectos con funciones diferenciadas. El primero, denominado SATCOMBw Stufe 4, contempla el despliegue de alrededor de 200 satélites dedicados exclusivamente a comunicaciones militares entre soldados, vehículos blindados, aviones, barcos y centros de comando. El segundo programa, SPOCK 2, prevé incorporar hasta 1.000 satélites adicionales equipados con radares y sistemas ópticos para observar movimientos militares en tiempo real.
En conjunto, ambas iniciativas sumarán 1.200 unidades en órbita, una escala superior a cualquier programa espacial previo de Alemania. Su función será detectar desplazamientos de tropas, columnas de vehículos, instalaciones estratégicas y otros objetivos de interés para las Fuerzas Armadas.
El Ministerio de Defensa alemán prevé adjudicar el contrato alrededor del comienzo de 2027. El cronograma establece una capacidad operativa inicial de unos 40 satélites durante 2029, mientras que la red completa debería entrar en funcionamiento hacia 2030.
El Gobierno alemán calcula destinar al menos 40.000 millones de euros al desarrollo de capacidades militares. A esa inversión inicial se sumarán gastos permanentes estimados en torno a los 970 millones de euros por año.
La guerra en Ucrania aceleró la transformación: las autoridades alemanas siguieron de cerca la dependencia de Kiev respecto del sistema Starlink y concluyeron que una potencia militar no puede estar sujeta a la infraestructura de una empresa privada extranjera. Por este motivo, decidieron construir un sistema propio que permita operar con autonomía.
El cambio también implica abandonar el modelo utilizado hasta el momento, SATCOMBw Stufe 3, que funciona con apenas dos grandes satélites ubicados en órbita a unos 36.000 kilómetros de la Tierra.
