El 13 de julio de 1955, Ruth Ellis fue ahorcada en la prisión de Holloway por el asesinato de su amante, David Blakely. Fue la última mujer en recibir la pena de muerte en el Reino Unido.
La mañana del 13 de julio de 1955, las puertas de la prisión de Holloway, en el norte de Londres, permanecían cerradas al público mientras en su interior se cumplía una sentencia que pasaría a la historia. Minutos después de las nueve, Ruth Ellis, una mujer de 28 años, madre de dos hijos y figura conocida de la noche londinense, fue ahorcada por el asesinato de su antiguo amante, David Blakely. Nadie podía imaginar entonces que sería la última mujer ejecutada en el Reino Unido.
Ruth nunca negó lo que había hecho. Confesó el crimen desde el primer momento y durante el juicio respondió con una frase que prácticamente selló su destino. Con el paso de las décadas, la atención dejó de centrarse únicamente en el homicidio para enfocarse también en la vida de aquella joven, marcada por una relación violenta que la justicia de entonces apenas tomó en consideración.
El trabajo en la noche inglesa
Ruth Neilson nació el 9 de octubre de 1926 en Rhyl, Gales. Provenía de una familia humilde y debió empezar a trabajar siendo muy joven. Tras desempeñarse como camarera y modelo, se trasladó a Londres, donde se convirtió en una de las anfitrionas más cotizadas del circuito nocturno. Su carrera alcanzó el punto más alto cuando asumió funciones de responsabilidad en el prestigioso Little Club, en Knightsbridge.
El día que conoció a su víctima
Conoció a David Blakely, perteneciente a una acomodada familia inglesa y aficionado a las carreras de automóviles. La atracción fue inmediata, pero pronto aparecieron los celos, las discusiones y la violencia. Según declararon amigos de ambos, Blakely tenía un carácter impulsivo y en varias oportunidades golpeó a Ruth. Ella llegaba al trabajo con hematomas. En la Inglaterra de los años cincuenta, los malos tratos dentro de la pareja rara vez eran denunciados.
La relación atravesó continuas rupturas y reconciliaciones, mientras Blakely alternaba romances con otras mujeres. La situación empeoró cuando ella quedó embarazada y posteriormente perdió ese embarazo en medio de un episodio de violencia.
Inició una relación con Desmond Cussen, un expiloto de la Real Fuerza Aérea, pero nunca consiguió romper del todo el vínculo con Blakely. La noche del 10 de abril de 1955, después de recorrer distintos lugares preguntando por él, Ruth supo que David se encontraba en el pub Magdala, en Hampstead. Se dirigió hasta allí llevando un revólver calibre 38, propiedad de Cussen, quien le había enseñado a utilizarlo pocos días antes.
Antes de las nueve de la noche, Blakely salió del local acompañado por un amigo. Ruth levantó el arma y comenzó a disparar. El primer tiro falló, pero los siguientes impactaron en el cuerpo del joven. David Blakely murió poco después.
La confesión de Ruth
Ruth nunca intentó huir. Permaneció inmóvil hasta que llegó la policía y se entregó sin ofrecer resistencia. Desde el primer interrogatorio admitió haber disparado. Su confesión simplificó el trabajo de los investigadores, aunque no logró apagar el enorme interés público que despertó el caso.
El juicio comenzó el 20 de junio de 1955 en el Old Bailey. La acusación sostenía que se trataba de un asesinato premeditado. La defensa expuso que la relación entre ambos había estado marcada por continuas agresiones, humillaciones y malos tratos, pero en la Inglaterra de los años cincuenta esos antecedentes apenas tenían peso en un proceso por asesinato.
El momento decisivo llegó durante el interrogatorio de la propia acusada. El fiscal le preguntó cuál había sido su intención cuando disparó contra Blakely. La respuesta fue: «Quería matarlo». Tras una deliberación de apenas unos minutos, el jurado la declaró culpable. Ruth Ellis fue condenada a morir en la horca.
Los intentos por salvar a la mujer
Durante las semanas siguientes, sus abogados presentaron recursos y solicitaron la conmutación de la pena por prisión perpetua. A esas gestiones se sumaron periodistas, parlamentarios, intelectuales y ciudadanos. Las peticiones llegaron al Ministerio del Interior, pero el gobierno decidió mantener la sentencia.
En la mañana del 13 de julio de 1955, Ruth Ellis fue conducida a la sala de ejecuciones. El encargado de cumplir la sentencia fue Albert Pierrepoint, el verdugo más famoso del Reino Unido. El procedimiento duró apenas unos instantes. A las nueve de la mañana, Ruth Ellis fue ahorcada. Tenía 28 años. Fue enterrada dentro del predio de la prisión. Años después, sus restos serían trasladados al cementerio de la iglesia de St. Mary’s, en Amersham.
La ejecución abrió un intenso debate sobre la pena de muerte. Solo diez años después, el Parlamento británico suspendió la aplicación de la pena capital para los delitos de asesinato y, poco tiempo más tarde, la abolió de manera definitiva. Ruth Ellis pasó a la historia como la última mujer ejecutada en el Reino Unido.
