La cantidad de personas que accedieron a una jubilación en Argentina se redujo cerca de un 50% en el último año, según datos oficiales.
La cantidad de personas que accedieron a una jubilación en la Argentina registró una reducción en el último año. Según datos oficiales, las nuevas altas previsionales se redujeron cerca de un 50%. Especialistas atribuyen esta disminución al fin de la moratoria previsional y al endurecimiento de las condiciones para acceder al beneficio.
El cambio modificó el escenario para miles de personas que alcanzaron la edad jubilatoria pero no reúnen los 30 años de aportes exigidos por la ley. El principal factor detrás de la disminución fue el vencimiento de la moratoria previsional, un régimen que permitía regularizar períodos de aportes faltantes mediante un plan de pagos.
Al no renovarse ese mecanismo, muchas personas que antes podían completar los años de aportes quedaron imposibilitadas de iniciar el trámite jubilatorio. A esto se suma que una parte importante de los trabajadores argentinos desarrolló su vida laboral en la informalidad o con períodos sin aportes.
Especialistas señalan que las mujeres son las principales afectadas por este cambio, debido a trayectorias laborales interrumpidas por tareas de cuidado o desempeños en empleos informales. También se ven perjudicados trabajadores independientes y personas que alternaron períodos registrados con otros sin aportes.
La caída en las nuevas jubilaciones reavivó el debate sobre el futuro del sistema previsional argentino. Algunos sectores sostienen que es necesario crear nuevos mecanismos para incorporar a quienes tuvieron carreras laborales informales, mientras que otros consideran que cualquier modificación debe garantizar la sustentabilidad financiera del sistema.
Especialistas coinciden en que uno de los principales desafíos será encontrar un equilibrio entre ampliar la cobertura previsional y preservar los recursos necesarios para sostener el pago de las prestaciones a largo plazo.
