Especialistas en salud bucodental advierten que no secar correctamente el cepillo eléctrico tras su uso puede favorecer la aparición de moho y aumentar el riesgo de infecciones como la candidiasis bucal.
El cepillo de dientes eléctrico forma parte de la rutina de higiene bucodental diaria de millones de personas, pero su mantenimiento suele pasar desapercibido. Más allá de cambiar el cabezal con la frecuencia recomendada, la forma en la que se limpia y se guarda después de cada uso también puede marcar la diferencia.
No secar correctamente el cepillo eléctrico tras utilizarlo puede favorecer la aparición de moho en algunas de sus partes, alertan los especialistas de la Clínica Dental Suárez Burgos, en Rivas-Vaciamadrid (Madrid), a través de un vídeo publicado en TikTok, donde advierten de este error muy común. Una limpieza adecuada no termina al enjuagar el cabezal, sino que también requiere prestar atención al mango y al almacenamiento del dispositivo para evitar la acumulación de humedad.
“Si no secas tu cepillo eléctrico así después de usarlo, estás metiendo hongos en tu boca”, afirma al comienzo del vídeo una profesional de la clínica y, a continuación, explica cuál considera que debe ser el procedimiento adecuado para el mantenimiento diario del cepillo y enumera una serie de pasos destinados a evitar la acumulación de agua y humedad.
La candidiasis bucal es una infección causada por el crecimiento excesivo del hongo Candida albicans, un microorganismo que normalmente está presente en la boca sin provocar problemas. Cuando se multiplica más de lo habitual, puede dar lugar a distintos síntomas y afectar a la salud oral, recoge la Clínica Mayo. Su manifestación más característica es la aparición de placas o manchas blancas en la lengua y en la cara interna de las mejillas. En algunos casos, estas lesiones también pueden extenderse al paladar, las encías, las amígdalas o la parte posterior de la garganta, lo que puede requerir valoración profesional.
Cómo limpiar correctamente el cepillo de dientes eléctrico
En primer lugar, recomienda retirar el cabezal después de cada uso. “Prohibido dejar el cabezal puesto después de usarlo. El agua se acumula en la unión con el mango, creando el nido perfecto para las bacterias”, asegura. Según explica, separar ambas piezas permite limpiar tanto el cabezal como el mango de manera independiente.
La profesional también aconseja enjuagar ambas partes por separado tras cada cepillado. Además, añade una recomendación de mantenimiento periódico: “Enjuaga el cabezal y el mango por separado después de cada uso y una vez al mes desinfecta el cabezal”. De este modo, plantea una rutina que combina la limpieza diaria con una desinfección mensual del accesorio que entra en contacto directo con la boca.
Secar el cepillo, una parte importante de la rutina de higiene dental
El secado es, según expone en el vídeo, otro de los aspectos fundamentales. “No te olvides de secar ambas partes antes de guardarlo”, indica. En este sentido, advierte de que la humedad retenida en el cepillo o en el estuche puede favorecer la aparición de moho con el paso del tiempo.
De hecho, concluye su explicación con una advertencia sobre las consecuencias de almacenar el dispositivo todavía húmedo. “Si lo guardas húmedo o lo dejas sin secar en el estuche, aparecerán manchas negras de moho”, señala. Su mensaje pone el foco en un hábito cotidiano que, según explica, muchas personas pasan por alto al terminar de cepillarse los dientes.
