El programa NYC CoolRoofs ofrece la instalación de cubiertas reflectantes sin costo para organizaciones elegibles en la ciudad de Nueva York. Conozca los requisitos técnicos y las condiciones de acceso.
Los edificios de Nueva York que reúnan determinadas condiciones pueden solicitar la instalación de cubiertas reflectantes a través de NYC CoolRoofs, un programa que elimina el costo de la obra para las entidades elegibles.
La iniciativa busca limitar el calor que se concentra en los inmuebles, reducir el consumo de aire acondicionado y contribuir a la neutralidad de carbono que la ciudad fijó para 2050.
El beneficio gratuito está destinado a organizaciones sin fines de lucro, viviendas asequibles, escuelas, hospitales, centros comunitarios e instituciones culturales. En los edificios privados que no pertenezcan a esas categorías, el programa ofrece la mano de obra y la asistencia técnica sin cargo, mientras que el solicitante debe abonar una tarifa reducida por los materiales del revestimiento.
La medida se concentra en las cubiertas, una de las superficies que más calor acumulan durante el verano. En un día típico de esa estación, los tejados planos y oscuros de asfalto pueden llegar a 87,8 °C (190 °F), una temperatura hasta 50 °C superior a la del aire circundante. La concentración de carreteras y cubiertas oscuras también contribuye a que Nueva York sea hasta 5 °C más cálida que las zonas suburbanas cercanas.
Efecto de los materiales reflectantes sobre el calor urbano
El revestimiento propuesto actúa sobre la radiación solar que recibe el techo. Las superficies oscuras absorben energía térmica; los materiales reflectantes, en cambio, permiten que una parte mayor de esa radiación se devuelva antes de que eleve la temperatura de la cubierta.
Según la descripción de NYC CoolRoofs, los llamados tejados fríos pueden reducir la temperatura interior de los edificios hasta un 30%. Esa disminución puede aliviar las condiciones dentro de las viviendas durante los períodos de calor, prolongar la vida útil de los sistemas de climatización y reducir los costos de refrigeración.
La ciudad también calcula un impacto ambiental concreto para cada intervención. Por cada 232 metros cuadrados, equivalentes a 2.500 pies cuadrados, de techo recubierto, la huella de carbono se reduce en una tonelada de CO₂. El objetivo anual es cubrir 92.903 metros cuadrados, una superficie equivalente a un millón de pies cuadrados.
El programa incorpora, además, formación remunerada y experiencia laboral en construcción para personas que buscan empleo. Esa dimensión vincula la instalación de los recubrimientos con oportunidades de trabajo vinculadas a las tareas necesarias para aplicarlos. La iniciativa reúne al Departamento de Servicios a la Pequeña Empresa de Nueva York, la Oficina del Alcalde para el Clima y la Justicia Medioambiental y el programa HOPE.
Su meta de pintar de blanco cubiertas en los cinco distritos parte de un principio físico: reducir la absorción de radiación solar en una ciudad donde los edificios pueden retener calor durante el verano.
Requisitos técnicos para solicitar la instalación
El punto de partida para acceder al programa es que el inmueble tenga un tejado plano, en buen estado y con pocas grietas. La condición de la superficie resulta central, ya que el revestimiento debe aplicarse sobre una cubierta apta para recibirlo.
El acceso también forma parte de la evaluación. El techo debe poder alcanzarse de manera sencilla, sin requerir trampillas, escaleras ni ingresos por ventanas. El criterio apunta a que el equipo de trabajo pueda realizar la instalación sin depender de vías de acceso complejas.
La cubierta, además, debe estar libre de maquinaria o de equipos peligrosos. El programa exige un parapeto adecuado de 1,12 metros (3 pies y 8 pulgadas), una condición vinculada a la seguridad durante las tareas sobre el techo.
Entre las características admitidas figuran las superficies de lámina de recubrimiento granulada, asfalto, betún modificado o betún. Esos materiales conforman el tipo de cubierta sobre el que puede aplicarse el revestimiento reflectante previsto por la iniciativa.
El alcance del programa combina criterios de elegibilidad social, condiciones técnicas del edificio y objetivos ambientales. Para las entidades que califican, la obra no representa un costo; para los demás propietarios, el esquema reduce el gasto de instalación al dejar a su cargo únicamente los materiales.
