Mas Noticias

Uscis acusa a dos inmigrantes de fraude electoral y ciudadanía en Estados Unidos

El Uscis acusó a Patrick Terrance Reid y Danubis Bernat de votar ilegalmente en elecciones federales y mentir en su solicitud de ciudadanía. Conoce los cargos y posibles penas.

Figueroa respondió a Prat-Gay por el impacto de Vaca Muerta en Neuquén

El gobernador Rolando Figueroa cuestionó las declaraciones de Alfonso Prat-Gay sobre el derrame de Vaca Muerta. La discusión incluyó datos de empleo, salarios, empresas y exportaciones en Neuquén.

De Caracas a Miami: la caricaturista venezolana que comenzó viendo Mafalda e incita a la reflexión política con sus dibujos

Rayma Suprani, periodista y caricaturista venezolana, dialogó con LA NACION sobre su trayectoria en Venezuela y Estados Unidos, sus inicios en el dibujo y sus proyectos actuales.

Juan Pablo Nicolini: «Por las fluctuaciones del riesgo país argentino, lo que haga la Fed es irrelevante»

El economista de la Reserva Federal de Minneapolis sostuvo que la suba de la tasa de la Fed de 3,75% a 4% no incide sobre el riesgo país argentino. Afirmó que la pobreza depende del empleo y los salarios, y que la transición económica requiere acciones para minimizar costos sociales.

Juan Pablo Nicolini, investigador senior de la Reserva Federal de Minneapolis y exrector de la Universidad Torcuato Di Tella, afirmó que la última suba de la tasa de la Reserva Federal de Estados Unidos de 3,75% a 4% no incide sobre el riesgo país argentino. Según el economista, las fluctuaciones del indicador responden a causas locales.

«La Fed puede subir la tasa 25 puntos básicos, pero es ruido frente a nuestras fluctuaciones», sostuvo Nicolini, y remarcó que, dadas las oscilaciones del riesgo país local, lo que haga el banco central estadounidense «es básicamente irrelevante» para la Argentina.

En una semana en la que el riesgo país llegó a trepar casi 20%, unos 104 puntos básicos, hasta cerrar en 609 puntos, su nivel más alto desde marzo, Nicolini señaló que la traba más fuerte para retomar el sendero de la desaceleración es local: «Si no se trabaja para minimizar los costos de la transición, se puede generar un mal humor social con efectos políticos que haga fracasar la reforma». El economista puso en duda que la oposición continúe con el camino del superávit fiscal.

«Dependemos de nosotros. No miremos afuera», resumió el coautor de «La historia de la política fiscal y monetaria de América Latina. 1960-2017».

Nicolini destacó la baja de la pobreza desde niveles superiores al 50% hasta el 32,3% actual, aunque este último dato esté 4,1 puntos porcentuales por encima del último semestre de 2025. Advirtió que, estabilizado el impulso de la desaceleración inflacionaria, la cantidad de pobres en Argentina pasará a depender «esencialmente» del empleo y los salarios, mayormente afectados en el conurbano.

Periodista: El último dato del INDEC mostró una suba de la pobreza entre el segundo semestre del año pasado y el primero de este año, junto con un enfriamiento de la actividad. ¿A qué lo atribuye?

Juan Pablo Nicolini: Cuando hay una inflación alta, eso afecta particularmente a los más pobres. Está documentado: los salarios tardan en alcanzar a la inflación y la pobreza sube. Cuando se frena la inflación, la pobreza cae, que es lo que sucedió desde que asumió el Gobierno, con una pobreza arriba del 50%, hasta hace pocos meses. Esa fuerza tan grande de reducción de la pobreza se explica porque se dejó de cobrar el impuesto inflacionario.

Uno podría decir que la pobreza del 50 y pico por ciento no era estructural. No era el reflejo de un país estructuralmente pobre, como algunas partes de África o de América Latina, sino un fenómeno temporal explicado por la escalada disparatada de la inflación. Si se frena eso, se vuelve a números parecidos a los de la pobreza estructural, que ronda el 30%.

P.: ¿Y cómo seguir una vez que se llega a ese nivel?

J.P.N.: Ahí la inflación ya afecta muy poquito. El año anterior tuvimos una inflación estable: baja frente a años anteriores, alta frente a cualquier país razonable. Ese impulso de caída de la pobreza ya no estaba. Puede bajar un poco más si la inflación baja al 4% anual, pero eso no va a pasar inmediatamente: las desinflaciones no son fáciles de generar. Hoy la pobreza depende básicamente de cómo se muevan el empleo y los salarios cerca del umbral que define qué es ser pobre.

P.: ¿Qué papel juega la desaceleración de la actividad en ese sentido?

J.P.N.: No es que la Argentina tenga una recesión, pero hay sectores que crecen mucho y otros que caen, y los que caen tienen más impacto sobre el conurbano, donde está la mayor parte de nuestros pobres. En las provincias crecen mucho la agricultura, la minería y la energía, pero al tejido industrial del conurbano no le está yendo tan bien. La pobreza dependerá de lo que pase con ese cordón industrial.

P.: El crecimiento acumulado del año está traccionado por actividades extractivas, mientras que la industria, el comercio y la construcción directamente caen. ¿Qué futuro les ve a esos sectores, de los que depende la mano de obra intensiva?

J.P.N.: Aun dentro de los sectores manufactureros hay diversidad, y está el potencial de los servicios. Creo que el problema más importante hoy es la alta incertidumbre de la política.

La clave de lo que hizo este Gobierno fue hacer lo que era obvio: reducir el déficit fiscal. Lo aprendimos en la primaria: si no llevabas más plata, no comprabas más en el kiosco. Podías pedirle prestado unos días a un compañero, pero después tenías días de superávit para pagar la deuda por las figuritas. Si no, andaríamos todos quebrados. Pero no lo hacemos en el Estado. Este Gobierno lo hizo muy bien y rápido.

P.: Dado que 2027 es año electoral, quizás la pregunta resida en el «cómo» nuevamente, ¿no cree?

J.P.N.: Podemos discutir si para tener superávit se dejó de ir de vacaciones, se sacó a los chicos del colegio o se dejó la prepaga. Pero había que hacerlo. Ahora escucho a políticos que durante años despilfarraron el dinero del Estado decir: «Está bien el superávit, pero hay que hacerlo bien». Tuvieron 20 años para hacerlo y nunca lo hicieron. Gritar desde la oposición es fácil.

Tener déficit fiscal es lo peor que le puede pasar a la gente. Hoy tenemos superávit, y la pregunta es cuán duradero va a ser. Eso genera incertidumbre, y la incertidumbre no ayuda a la actividad.

P.: ¿Solo mayor incertidumbre haría falta para que la actividad se recupere?

J.P.N.: En la medida en que convenzamos al sector privado de que el Estado va a dejar de tener déficit de manera permanente, y no solo durante este gobierno, habrá una recuperación de la actividad en general. ¿Se va a recuperar toda la industria que había antes? Seguramente no. Pero eso pasa en todos los países: aparecen otros sectores. La Argentina es de las más eficientes de la región en camionetas y exporta a muchísimos países. Hay sectores industriales con alto potencial, y los servicios. En Estados Unidos, casi dos tercios de la economía son servicios. Por ahí se va a avanzar.

P.: ¿Encuentra riesgos en ese avance a la transformación económica que menciona?

J.P.N.: Que el entusiasmo inicial de la sociedad con la baja de la inflación se esté transformando en decepción, en mal humor social, por estos problemas. Desde el punto de vista político, sería bueno atender esta transición con acciones que, aunque le quiten un poquito de ritmo a la situación fiscal, ayuden a pasarla para no volver al pasado.

Lo peor que nos puede pasar es que dentro de tres o cuatro años cerremos de nuevo un gobierno con 3%, 4% o 5% de déficit. Y lo pueden volver a hacer, porque hay reservas en el Banco Central y capacidad para emitir deuda domésticamente. Pero sería volver a la adicción al déficit. Por eso hoy hay que trabajar la transición con medidas particulares, como el aumento de la AUH, para atender lo social.

P.: Supongamos que soy un empresario de un sector que viene cayendo y tengo que readaptarme a la reasignación de recursos. Si la demanda no repunta, el acceso al crédito es difícil por las tasas altas y el tipo de cambio apreciado favorece las importaciones, ¿cómo puedo lograrlo?

J.P.N.: Esa respuesta no la tengo; no soy ese empresario. Tendrá que ver si su actividad es eficiente, si cumple un rol y si su empresa tiene que seguir sobreviviendo. Incluso en Estados Unidos cierran muchísimas empresas: hay ideas que salen y otras que no. La clave es entender si ese emprendimiento es económicamente rentable y si va a poder mantenerse. En ninguna economía de mercado las empresas tienen garantizado el éxito. La actividad empresarial es riesgosa: a veces te va bien y a veces mal, y se decide cerrar cuando no hay manera de llevar adelante la empresa.

Kodak fue una empresa enormemente exitosa. No sé qué hace ahora, pero aparecieron las fotos en el celular, ya no se imprimen negativos y tuvo que reconvertirse. A veces hay que cerrar y pensar para otro lado; a veces se puede readaptar el proceso productivo o buscar otros proveedores, y a veces no. Forma parte de la tarea empresarial.

P.: Luego de tres años de gestión, evaluando los números de actividad, que marcan realidades muy distintas entre unos sectores y otros, y la pobreza, ¿entiende que el programa económico requiere algún reset, al menos en algún aspecto?

J.P.N.: Lo que se está dando es una transformación muy grande. Hay empresarios que llegaron a fabricar cosas porque la economía estaba cerrada y no tenían que competir con productores de Europa. Ahora cambiaron las reglas de juego y es posible que tengan que cerrar. Pero esas transiciones son constructivas.

Yo trabajaría en dos dimensiones. Una, puramente económica: facilitar y reducir el costo de esta transición, con políticas que atiendan a los perdedores del cambio. La segunda, una variación de la primera: si no se trabaja para minimizar esos costos, se puede generar un mal humor social con efectos políticos que haga fracasar la reforma.

Mucho de lo que veo es lo que la argentina necesita para ser un país mucho más rico, que no expulse a su gente a vivir a otros países, y este Gobierno está haciendo muchos de esos cambios. Lo peor sería que generen un mal humor social que las vuelva políticamente inviables y volvamos al pasado. No solo por empatía social, sino por la sustentabilidad de las reformas, me preocuparía por atenuar los costos de la transición.

P.: ¿Cabe pensar, entonces, en una política contracíclica temporal?

J.P.N.: Por ejemplo, trabajar con los sectores a los que peor les está yendo. Me imagino que es la clase media baja, a la que la AUH no le llega porque está un poco por arriba. No solo con política contracíclica, sino también con una red de contención en esa línea. No conozco los detalles, pero sería razonable, o incluso escalonar algunas reformas para distribuir el costo en el tiempo y que no sea todo de golpe.

P.: ¿Un tipo de cambio un poco más alto podría recomponer la actividad? En tal caso, ¿lo ve conveniente?

J.P.N.: No. Uno de los problemas en la argentina, que muchos de mis colegas fomentan, es la enorme confusión de pensar que el tipo de cambio es un precio que el Gobierno elige a su gusto. Hay que dejarlo en paz. El Banco Central está comprando reservas; puede manejar alguna fluctuación en el muy corto plazo. Pero la idea de que el tipo de cambio real, que esté atrasado o no, es algo que el Gobierno puede elegir me parece una enfermedad argentina. Una cosa es eliminar fluctuaciones extremas en dos o tres semanas y otra es creer que se puede elegir el tipo de cambio del año que viene.

P.: ¿Le parece que el Banco Central actúa razonablemente? Gita Gopinath, exnúmero dos del Fondo Monetario Internacional, sostuvo que la Argentina debe acelerar la acumulación de reservas y permitir la depreciación del peso de cara al ciclo electoral.

J.P.N.: Sí, lo está llevando bien.

P.: El presidente Milei dijo que 2028 puede ser el mejor año de la historia para la economía. ¿Desde qué lugar podría generarse esa afirmación?

J.P.N.: ¿Qué quiere decir el mejor año de la historia? ¿Un crecimiento alto? Dudo que la tasa sea la más alta de la historia. Hubo tasas muy altas en los 90, no necesariamente por rebote, y a principios de los 80. Un año solo no dice cómo le va a una economía: hay que evaluarlo a lo largo de varios años.

P.: En el plano internacional, la suba de tasas y la salida de fondos de emergentes presionan los bonos argentinos, con el riesgo país arriba de los 500 puntos. Cuando lo había perforado, se le pedía al Gobierno salir al mercado; Caputo optó por la prudencia. ¿Fue una oportunidad perdida?

J.P.N.: No creo. Con superávit, el problema es la renovación de la deuda con tasas muy altas. Si la tasa de Estados Unidos está entre 5% y 6% y hay que sumarle 5 puntos, se pide un 10%. Es altísima. La deuda actual paga una tasa parecida, pero el 20% era imposible.

De todos modos, la Fed puede subir la tasa 25 puntos básicos, pero es ruido frente a nuestras fluctuaciones. Dependemos de nosotros. El precio de muchas cosas que vendemos está en máximos: hay viento de cola. Dadas las fluctuaciones de nuestro riesgo país, lo que haga la Fed es básicamente irrelevante. No miremos afuera.

P.: No así de irrelevante será el impacto de las elecciones de medio término en EEUU, que podrían condicionar la posibilidad de financiamiento a la Argentina…

J.P.N.: Absolutamente. Fue muchísimo dinero, y facilita mucho renovar la deuda que el Gobierno heredó. Una línea de crédito de corto plazo a tasa razonable de Washington hay que tratar de mantenerla. El riesgo es que las elecciones de este año en EEUU cambien eso. No hay señales todavía, pero puede pasar, y no sería bueno.

P.: ¿Por qué el riesgo país retomó la senda de los 600 puntos y no logra disminuir? ¿Qué pondera más el mercado: la economía, el mal humor social o la inestabilidad política?

J.P.N.: Las dos últimas las pongo juntas. Hay mal humor social, se ve en la caída de la popularidad del Gobierno, y eso genera dudas sobre la sustentabilidad del superávit. No hay misterio: si puede volver un gobierno que diga «no pago la deuda, voy a gastar», el riesgo país sube. Es 2 más 2. ¿Qué pasó antes del paquete de ayuda? Las elecciones en la provincia de Buenos Aires indicaban que había ganado alguien que prácticamente decía que esa deuda era impagable.

Los mercados no son generosos: la gente pone dinero porque quiere cobrar, y si duda, pide más tasa. Un 5% por encima de Estados Unidos no es bajo. A Chile o a Perú ni se les ocurriría endeudarse así. Es un disparate. La incertidumbre sobre el futuro fiscal es lo que complica el riesgo país.

P.: La alternativa de una oposición ganadora, ¿la genera la propia oposición o el propio Gobierno?

J.P.N.: Primero, depende de la oposición. Si hoy dos tercios de diputados y senadores criticaran todo lo que quisieran del Gobierno, pero votaran con el 75% de apoyo una ley que obligue a que los presupuestos de los próximos diez años tengan superávit, sería otra historia.

No se trata de este Gobierno o la oposición, sino de si el próximo gobierno volverá a las trampas del pasado. Los primeros cuatro o cinco años de Kirchner, con Lavagna, fueron de superávit. El superávit no tiene color político. Ahora, si este Gobierno compite con una oposición que va a gastar y generar déficit, coincido en que sería bueno que la política económica sea consistente con la sustentabilidad política de largo plazo.

P.: Entonces, ¿el factor tiempo es clave para este programa económico en el largo plazo, pero el pragmatismo gana lugar en el corto?

J.P.N.: Sin ninguna duda. Los chinos harán lo que quieran, pero en una democracia ningún plan económico puede ignorar la política, porque nada de lo que se haga importa si se revierte. La disciplina fiscal, la estabilidad macro y la desregulación no sirven si no se sostienen en el tiempo.

Guillermo Calvo, profesor en Columbia y uno de los economistas argentinos más destacados, mostró que una política buena aplicada de manera temporal es peor que no hacerla.

P.: Por último, Facundo Gómez Minujín, CEO regional de JP Morgan Chase, dijo que si Milei gana en 2027 la Argentina podría entrar al grupo de países con Investment Grade en los próximos años. ¿Es una cuestión de fundamentals por encima de la discusión coyuntural?

J.P.N.: Los inversores seguramente no leen esas noticias. Miran cuán sustentable es, dentro del sistema político, la disciplina fiscal. La gente que le presta a Chile nos puede prestar a nosotros, si sabe que vamos a pagar durante 15 años. Lo que se dice en los diarios es para la política. Los inversores miran documentos y cuentas, y hablan con economistas y políticos. Chile tuvo transiciones de izquierda a derecha y de vuelta, pero todos mantienen la disciplina fiscal. Por eso a los inversores no les importa si gana la izquierda o la derecha.

Más Noticias

Uscis acusa a dos inmigrantes de fraude electoral y ciudadanía en Estados Unidos

El Uscis acusó a Patrick Terrance Reid y Danubis Bernat de votar ilegalmente en elecciones federales y mentir en su solicitud de ciudadanía. Conoce los cargos y posibles penas.

Figueroa respondió a Prat-Gay por el impacto de Vaca Muerta en Neuquén

El gobernador Rolando Figueroa cuestionó las declaraciones de Alfonso Prat-Gay sobre el derrame de Vaca Muerta. La discusión incluyó datos de empleo, salarios, empresas y exportaciones en Neuquén.

De Caracas a Miami: la caricaturista venezolana que comenzó viendo Mafalda e incita a la reflexión política con sus dibujos

Rayma Suprani, periodista y caricaturista venezolana, dialogó con LA NACION sobre su trayectoria en Venezuela y Estados Unidos, sus inicios en el dibujo y sus proyectos actuales.

Cancelaciones de vuelos en la costa este de EE.UU.: pasos para solicitar el reembolso

Un corte de cable de fibra óptica provocó cancelaciones y demoras en miles de vuelos en la costa este de EE.UU. Los pasajeros pueden pedir reembolso total en efectivo si rechazan la nueva reserva.

Uscis acusa a dos inmigrantes de fraude electoral y ciudadanía en Estados Unidos

El Uscis acusó a Patrick Terrance Reid y Danubis Bernat de votar ilegalmente en elecciones federales y mentir en su solicitud de ciudadanía. Conoce los cargos y posibles penas.

Figueroa respondió a Prat-Gay por el impacto de Vaca Muerta en Neuquén

El gobernador Rolando Figueroa cuestionó las declaraciones de Alfonso Prat-Gay sobre el derrame de Vaca Muerta. La discusión incluyó datos de empleo, salarios, empresas y exportaciones en Neuquén.

De Caracas a Miami: la caricaturista venezolana que comenzó viendo Mafalda e incita a la reflexión política con sus dibujos

Rayma Suprani, periodista y caricaturista venezolana, dialogó con LA NACION sobre su trayectoria en Venezuela y Estados Unidos, sus inicios en el dibujo y sus proyectos actuales.