Ankith Burki, de San José, California, diseñó un generador de agua atmosférica que extrae la humedad del aire y probó que el sonido incrementa su eficacia. El proyecto quedó entre los 30 finalistas nacionales del Thermo Fisher Scientific Junior Innovators Challenge 2026.
Más de 4.000 millones de personas carecen de acceso suficiente a agua potable en el mundo, según datos citados en el proyecto. En este contexto, el estudiante de séptimo grado Ankith Burki diseñó un generador de agua atmosférica que extrae la humedad del aire y luego probó si el sonido podía aumentar su eficacia. Los resultados indicaron un incremento del 117% en la recolección de agua.
El estudiante, oriundo de San José, California, combinó en su trabajo la preocupación ambiental con la curiosidad por la ingeniería. El proyecto lo colocó entre los 30 finalistas nacionales del Thermo Fisher Scientific Junior Innovators Challenge 2026, la principal competencia STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) para estudiantes de Estados Unidos.
La escasez de agua como motor del proyecto
Debido a la gran cantidad de personas que carecen de acceso suficiente a este recurso y la estimación de que el cambio climático agrave la escasez en muchas regiones, los generadores de agua atmosférica ofrecen una posible solución: extraer agua directamente del aire húmedo y así reducir la dependencia de las fuentes tradicionales.
Los generadores de agua tradicionales comerciales ya existen y se venden, pero reconocen que son lentos y consumen demasiada energía. Además, no producen suficiente agua para ser prácticos para las comunidades que más la necesitan.
Ankith buscó una solución simple y barata. Decidió añadir un pequeño altavoz para reproducir frecuencias, cuesta muy pocos dólares y consume una cantidad mínima de energía en comparación con el sistema de refrigeración de la máquina.
El joven diseñó y empalmó su propio prototipo con el efecto Peltier. Colocó un componente electrónico termoeléctrico que, al recibir electricidad, absorbe el calor de un lado y lo expulsa por el otro. Esta conducta permitió que su dispositivo enfriara el aire circundante para que la humedad se condensara en agua líquida.
Tras varias rondas de pruebas, Burki desarrolló un prototipo capaz de reducir la temperatura a su alrededor en 7,5°C. El enfriamiento hizo que el aire descendiera por debajo de su punto de rocío, la temperatura a la que el vapor de agua se convierte en gotas, lo mismo que sucede con el exterior de una lata de refresco, detallan. Una vez formadas las gotas en la superficie enfriada, el dispositivo podía capturar y medir el agua producida.
El uso del sonido para el agua
El sonido es una vibración física que viaja a través del aire, justamente la propiedad que necesitó el joven para su creación. Puso un altavoz al lado del condensador, reprodujo frecuencias bajas y al impactar contra la placa de condensación, esas vibraciones generaron dos efectos claves.
Por un lado, la coalescencia acelerada, las microgotas recién formadas chocan entre sí y forman otras más grandes; y el desprendimiento rápido, al volverse más pesadas la gravedad las hizo resbalar de inmediato hacia el recolector antes de que la corriente de aire se las llevara o volviera a evaporarlas.
De este modo, el estudiante determinó después de probar con varias, que la adecuada era la onda senoidal de baja frecuencia que le permitía juntar más del 100% de agua, en el mismo periodo de tiempo, en comparación con la máquina sin sonido.
En lo que respecta a su futuro, Ankith sueña con ser ingeniero ambiental y siente la responsabilidad de desarrollar soluciones para quienes tienen menos recursos y oportunidades, confiesa.
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