En el 81° Día de la Lealtad, el líder de La Cámpora encabezó un acto en Resistencia junto a Jorge Capitanich, mientras Axel Kicillof realizaba un evento en La Matanza. La gira incluyó visitas a Santa Fe, Entre Ríos, La Rioja y San Juan, y continuará en Formosa.
El 17 de octubre, en el 81° Día de la Lealtad, Máximo Kirchner participó de un acto en el Club Juventud de Resistencia, Chaco, junto al exgobernador Jorge “Coqui” Capitanich. En paralelo, el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, encabezó un evento en La Matanza, y La Cámpora convocó a una concentración frente al domicilio de Cristina Kirchner en la Ciudad de Buenos Aires, donde cumple detención domiciliaria.
La visita a Chaco formó parte de una serie de recorridas por provincias. Según se informó, Kirchner visitó previamente Santa Fe, Entre Ríos y La Rioja, donde fue recibido por el gobernador Ricardo Quintela. A comienzos de octubre estuvo en San Juan junto a Sergio Uñac, con quien recorrió una finca y encabezó un encuentro sobre economías regionales en Albardón, y cerró en la sede del PJ provincial. El próximo destino anunciado es Formosa.
En la sede del PJ chaqueño, Kirchner se refirió al Congreso, donde el día anterior la oposición no logró quórum para tratar el DNU 70/23, la emergencia en discapacidad y el sobreendeudamiento de las familias. En su discurso, sostuvo: “Argentina no son solo las 40 manzanas de la Ciudad de Buenos Aires. Este gobierno mira con la nuca a las provincias” y agregó que “creen que somos ciudadanos o ciudadanas de segunda categoría por no vivir cerca de los centros de poder”.
También mencionó situaciones cotidianas: una vecina “diabética, que anda a los saltos para ver si consigue la insulina” y el costo de la luz para hogares con “una heladera y dos foquitos”. Afirmó que “la gente no tiene la culpa. Está haciendo todo lo que puede para sobrevivir y bastante paciencia está demostrando”.
Respecto de su madre, Cristina Kirchner, dijo que está “secuestrada por el Partido Judicial” y sostuvo que “su condición de mujer los envalentona a los tres hombres de la Corte Suprema”. Comparó su situación con la de los expresidentes Fernando de la Rúa y Mauricio Macri, y afirmó: “hombres blancos porteños, jefes de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, sin ningún éxito como presidentes, nadie los toca”. Concluyó: “Tenemos que darnos una mano y juntar fuerza para lograr que la compañera Cristina pueda estar en una boleta y la podamos votar”.
En cuanto a la estrategia política, Kirchner se reunió en su oficina de San Telmo con Capitanich, Uñac, el santiagueño Gerardo Zamora y Quintela para discutir cómo elegir candidatos si el Gobierno elimina las PASO. Las primarias son, para el camporismo, la herramienta para ordenar la interna sin que la defina el aparato de Kicillof.
Por otro lado, el 19 de septiembre, Kicillof lanzó su proyección federal en Avellaneda con más de 40 intendentes bonaerenses y delegaciones de Córdoba, Misiones, Entre Ríos y Chaco, entre ellas dirigentes cercanos a Capitanich, como el intendente de Machagai, Juan Manuel García. En público, Kirchner afirmó que con Kicillof “no están en veredas opuestas”, mientras que el gobernador manifestó “cuenten conmigo” para 2027 y pidió un PJ “sin controles remotos ni negociaciones secretas de las cúpulas”.
La visita a Chaco expuso la estrategia y sus límites. La consigna central depende de una candidatura de Cristina Kirchner que la Justicia bloqueó, a la espera de lo que resuelva el Comité de Derechos Humanos de la ONU. Sus aliados son, en su mayoría, exgobernadores que necesitan volver a ganar en sus provincias.
