El Departamento de Estado dispuso la evacuación de empleados no esenciales y sus familiares debido a los ataques de los rebeldes hutíes. La medida afecta únicamente a Arabia Saudita, según precisó el portavoz Tommy Pigott.
Estados Unidos ordenó este miércoles la salida de una parte de los empleados de su embajada en Arabia Saudita y de sus familiares, como consecuencia de la escalada de violencia en el conflicto con los rebeldes hutíes de Yemen. La medida no alcanza al personal que realiza tareas de emergencia.
El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, precisó que la orden se circunscribe a Arabia Saudita por el incremento de las hostilidades contra ese territorio.
«Los hutíes respaldados por Irán han intensificado cada vez más sus hostilidades contra Arabia Saudita, incluidas ataques a aeropuertos civiles y otra infraestructura crítica que han resultado en víctimas civiles y graves interrupciones en los viajes», indicó Pigott.
El funcionario sostuvo que «la seguridad y protección del personal del Departamento y sus familias siguen siendo la máxima prioridad». «Continuaremos tomando todas las medidas necesarias para protegerlos y apoyarlos», remarcó.
En las últimas semanas, los ataques de los rebeldes hutíes alcanzaron aeropuertos civiles y otras infraestructuras críticas, con víctimas entre la población y alteraciones en los desplazamientos.
La embajada estadounidense en Arabia Saudita difundió una alerta ante la posibilidad de nuevos embates. La misión advierte que las hostilidades pueden extenderse rápidamente más allá de las zonas directamente afectadas y recomienda a sus ciudadanos mantenerse atentos a la evolución de la seguridad en todo el territorio.
Riad afirmó este miércoles haber interceptado seis drones lanzados hacia su territorio, uno de los cuales tenía como objetivo la región de Medina, ciudad santa del islam. Además, el Ministerio de Energía saudita informó que dos personas fallecieron por la caída de restos tras la interceptación de un dron sobre el yacimiento petrolífero de Shaybah.
Los hutíes, aliados de Irán, intensificaron sus operaciones contra Arabia Saudita desde comienzos de octubre y apuntaron contra diferentes instalaciones energéticas y civiles del país árabe.
La embajada en Riad había sufrido daños importantes al inicio de la guerra con Irán y operó con personal mínimo durante meses, aunque algunos diplomáticos ya habían regresado a Estados Unidos. Aunque la salida ordenada se aplica específicamente a Arabia Saudita, las embajadas estadounidenses en otros países del Golfo registrarán cambios temporales de diplomáticos.
