El economista Christian Buteler analizó el dato de actividad de agosto, que mostró un crecimiento de 0,1% mensual, y advirtió que la debilidad se extiende entre sectores. Sostuvo que se necesita una modificación del plan económico para impulsar a la industria, el comercio y la construcción.
La economía argentina registró en agosto un crecimiento de 0,1% mensual en la actividad, luego de la caída de julio, según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE). El dato quedó por debajo de las expectativas del mercado y puso en discusión la posibilidad de una recesión técnica.
En declaraciones a Punto a Punto Radio, el economista y analista financiero Christian Buteler afirmó que el crecimiento de las actividades vinculadas con el comercio exterior, la energía, el campo y la minería no alcanza para compensar las dificultades de la industria, el comercio y la construcción, sectores que concentran una parte importante del empleo.
Buteler relativizó el alcance de la mejora salarial frente a la pérdida de puestos de trabajo formales y sostuvo que el récord de exportaciones, aunque positivo por el ingreso de dólares, no logra revertir la dinámica recesiva. «Se necesita una modificación al plan económico para impulsar estos sectores que vemos que les está costando tanto adaptarse al nuevo modelo económico», afirmó.
—El dato de actividad económica de agosto mostró una suba mensual de apenas 0,1%, después de la fuerte caída de julio. ¿Qué lectura hace de ese resultado?
—Realmente fue un mal dato, peor de lo esperado. El mercado pensaba que, después de la caída de julio, iba a haber un rebote de por lo menos un punto; algunos esperaban incluso un punto y medio. Para tener una noción de la magnitud de la caída de julio, para encontrar una baja mensual de esa dimensión nos tendríamos que remontar a los tiempos de la pandemia. Sin embargo, en agosto la recuperación fue de apenas 0,1%, realmente muy marginal, muy magra, y muestra el enfriamiento que está teniendo la economía, que ya empieza a reflejarse en los números. Venimos viendo este enfriamiento desde hace tiempo, pero siempre había algún sector que tenía un buen mes y compensaba parcialmente el resultado final. Ahora, en cambio, la mayoría de los sectores está mostrando una evolución similar. Por eso estamos viendo datos oficiales tan malos.
—¿La Argentina ya entró en recesión técnica o todavía hace falta esperar el dato de septiembre para confirmarlo?
—La recesión técnica implica dos trimestres consecutivos de caída del Producto Bruto Interno. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) funciona como un indicador aproximado de lo que después se refleja en el PBI. Ya tenemos los datos de julio y agosto, pero nos falta septiembre para cerrar el tercer trimestre. Hay que recordar que en el segundo trimestre de este año el PBI cayó un 0,6%. Si el tercer trimestre también registra una contracción, se cumplen las condiciones para hablar de recesión técnica. Todavía falta la confirmación con los números oficiales, pero los indicadores adelantados no vienen siendo buenos. Todo indicaría que hemos caído en recesión, aunque hay que esperar el dato que falta para confirmarlo.
—Si se confirma una recesión durante este año, ¿qué elementos permiten pensar que la actividad puede recuperarse después? ¿Hay señales que anticipen una mejora para 2027?
—La verdad es que no hay muchas señales que indiquen eso. Las proyecciones oficiales han quedado muy optimistas y, de hecho, ya se corrigieron bastante. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), que hace el Banco Central, ya había ajustado a la baja la proyección de crecimiento del PBI para este año. Este dato seguramente hará que en el próximo relevamiento vuelva a corregirse ese número. Vamos a entrar en 2027, como bien señalás, en un año electoral que genera más volatilidad, con números bastante pobres. Así que también va a ser un año difícil. Hoy tenés tres o cuatro sectores que están funcionando muy bien, todos relacionados con el comercio exterior: la energía, el campo y la minería. Pero el resto de la economía sigue con problemas graves. Después de tres años de este programa económico, creo que ya podemos decir que no alcanza con seguir esperando que los sectores a los que les va bien derramen sus beneficios sobre el resto de la economía. Está claro que eso es insuficiente. Se necesita una modificación al plan económico para impulsar a los sectores que están teniendo tantas dificultades para adaptarse al nuevo modelo.
—¿La generación de riqueza en esos sectores que crecen no alcanza, entonces, para dinamizar al conjunto de la economía?
—La generación de riqueza de esos sectores está clara y está muy bien que se los explote y se los lleve a su máximo potencial. Pero no alcanza para movilizar toda la economía argentina. Somos un país grande, con 50 millones de personas, y los sectores que tienen problemas son también los que más mano de obra demandan. Al no haber esa demanda de trabajo, estamos viendo caídas en los puestos de empleo formal. Eso hace que haya menos ingresos y, si hay menos ingresos, también hay menos consumo. Se va generando un círculo vicioso que, como venimos marcando, no alcanza con estos tres sectores para romper. Un país como la Argentina necesita de todos los sectores. Cuanto más diversificada sea la matriz productiva, mejor economía vamos a terminar teniendo.
