El médico cardiólogo Daniel López Rosetti expuso en el Bienestar Fest sobre autoconocimiento, control de emociones y gratitud como herramientas para el bienestar. Recomendó llevar un diario con tres preguntas diarias y enviar mensajes de agradecimiento.
El doctor Daniel López Rosetti, médico cardiólogo, disertó en el segundo día del Bienestar Fest sobre la filosofía de vida como frontera final del bienestar. «No les traigo nada nuevo, son herramientas con miles de años de historia que quizá después de esta charla los convenza para que las apliquen día a día», dijo a los asistentes.
López Rosetti propuso el autoconocimiento como punto de partida: «¿Quién soy?, ¿cómo soy?, ¿cuáles son mis pensamientos?, ¿cuáles mis debilidades? ¿qué me motiva o me hace sentir bien?», fueron las preguntas que planteó al público. Para ilustrarlo, evocó el oráculo de Delfos en la Antigua Grecia, donde una inscripción advertía que si no se encuentra dentro de sí lo que se busca, tampoco se hallará afuera.
Como segunda herramienta mencionó la dicotomía del control: «Hay que poder distinguir lo que se puede gobernar de lo que no. El clima, el paso del tiempo, los accidentes o las opiniones ajenas están fuera de nuestro alcance», ejemplificó. Las cosas que sí se pueden controlar, en cambio, son los propios actos, decisiones, juicios y emociones. Relató una anécdota: mientras manejaba, un conductor lo insultó y él mantuvo la calma. «¿Quién piensan que sufrió más?», preguntó a la sala. Su regla es recordar de quién es la opinión ajena: del otro.
En tercer lugar, introdujo el memento mori (recuerda que morirás) y el memento vivere (recuerda que hay que vivir), junto con el carpe diem de la película La sociedad de los poetas muertos. Citó que cuando los generales romanos eran aclamados al volver de una batalla, alguien les recordaba en el carro que iban a morir.
La cuarta herramienta que recomendó —y que dijo implementar él mismo— es llevar un diario que registre por escrito tres preguntas cada día: qué hice mal, qué hice bien y qué podría haber hecho diferente. «Les propongo empezar esta misma noche y revisar lo registrado después de una semana», dijo. Según explicó, leer lo escrito permite detectar qué se hizo mal de forma reiterada y conviene reducir, y qué cosas generaron bienestar y conviene aumentar.
«Por último, no hay que olvidarse de la gratitud», destacó, e invitó a realizar una acción hedónica: «Agarren su teléfono y envíenle un mensaje de WhatsApp a alguien a quien quisieran agradecerle algo». Sobre esta actitud, informó que «numerosos trabajos científicos demuestran que quienes practican la gratitud como hábito viven mejor».
Su mensaje final para invitar a la reflexión y acción fue: «Nadie puede hacer por otro lo que no hace por sí mismo».
