Un equipo de estudiantes de la UNC viajará a China después de clasificar a la final del ASC Student Supercomputer Challenge (ASC26), una de las competencias más importantes del mundo en supercomputación.
Más de 350 equipos participaron de la instancia clasificatoria, de la cual solo 25 avanzaron a la final. El equipo cordobés se ubica así entre el 6% de mejor desempeño a nivel mundial y será uno de los pocos representantes de América Latina en la instancia final. La competencia se desarrollará del 16 al 20 de mayo en la Wuxi University, en la provincia de Jiangsu, y los equipos deberán optimizar sistemas y ejecutar aplicaciones científicas bajo condiciones exigentes de rendimiento.
La supercomputación permite resolver problemas complejos en áreas como inteligencia artificial, clima, medicina y exploración espacial, y es una tecnología clave para el desarrollo científico y productivo. “Carpinchos” se formó en 2023 y ha representado a Argentina en competencias internacionales en China y Estados Unidos. En 2023 obtuvo el tercer puesto en la IndySCC, compartiendo podio con equipos de China y Finlandia.
El equipo está integrado por estudiantes de grado de la Facultad de Matemáticas, Astronomía, Física y Computación (Famaf) y cuenta con un 40% de participación femenina. Ellos son: Lara Kurtz (26 años, integrante de Carpinchos desde 2023, becaria del Conicet), Tomás Bazán (27 años, becario de UNC Supercómputo), Milagros Carabelos (22 años), Ignacio Facello (23 años) y Javier Mercado Alcoba (31 años). El entrenador es Alejandro Ismael Silva (30 años, analista en Computación, actualmente trabaja en la UNC Supercómputo), quien forma parte de Carpinchos desde sus inicios, primero como estudiante y hoy, como coach.
“Cada competencia ha representado un desafío distinto: desde entender la dinámica y las reglas, hasta competir en el exterior y formar nuevos estudiantes”, dice. Hoy, agrega, el principal reto es consolidar el equipo a largo plazo, con el apoyo de sponsors y de la comunidad.
En esta ocasión el viaje fue posible gracias a sponsors como InPunto y TxPipe, al acompañamiento de Famaf y la UNC Supercómputo y a las donaciones de particulares. “Me emociona muchísimo participar de esta competencia. China es uno de los líderes mundiales en IA y tiene un potencial enorme tanto en hardware como en software. Siento que vamos a aprender un montón. Además, es mi primera vez ensamblando una supercomputadora físicamente, armando los racks e interconectando el servidor, y me encanta vivir esa experiencia con hardware real”, detalla Milagros Carabelos, quien agrega: “Obvio que hay un poco de nervios porque esta competencia es más larga y compleja, pero venimos preparándonos mucho y sé que vamos a dar lo mejor”.
La competencia consiste en armar una supercomputadora y ejecutar aplicaciones científicas reales en cuatro días bajo restricciones de consumo energético. Es muy exigente. Los estudiantes explican que, al trabajar con computadoras físicas, siempre hay “sorpresas”. Los equipos tienen que estar preparados para reaccionar ante cualquier evento inesperado.
En la competencia preliminar en enero y febrero, que determinó la clasificación de los finalistas, tuvieron que compilar y ejecutar aplicaciones siguiendo algunas consignas. Para esto, UNC Supercómputo les brindó acceso a sus recursos. En esa instancia, cada equipo compite virtualmente y la idea es familiarizarse con el código y los requerimientos de cada aplicación. En la fase preliminar se utilizaron diversas aplicaciones como HPL y HPCG, que se usan para medir el rendimiento de una supercomputadora y a partir de estos resultados se elaboran rankings internacionales como el Top500, que clasifica a las máquinas más potentes del mundo, y el Green500, que también considera su eficiencia energética. Se utilizó, además, World Model Action, una aplicación de IA, un modelo de inteligencia artificial que intenta simular una suerte de “imaginación”, de modo que un robot sea capaz de predecir el resultado de una acción dada. Otra fue AMSS-NCKU, una simulación de astrofísica relativista numérica basada en las ecuaciones de Einstein y que se usa para modelar la evolución temporal del campo gravitatorio. El equipo debía simular la colisión de dos agujeros negros.
Para la competencia en China se suman otras aplicaciones: ICON, un modelo de clima global que se trabaja en conjunto con otros equipos; QiboTN, un simulador de circuitos cuánticos que utilizan tensores; y una mystery app sobre la cual poco saben hasta la semana de la final cuando se revelarán los detalles. La idea es aprender sobre la marcha. Durante la final, el equipo tendrá que instalar y configurar una supercomputadora durante dos jornadas, y luego correr todas las aplicaciones y benchmarks durante dos más. En esta etapa todos los equipos cuentan con el mismo hardware base, por lo que el que saca mejor número es el que gana.
