La divulgadora científica Laura Pinillas explicó que la pigmentación cutánea por exposición solar no es un signo de salud, sino un mecanismo de defensa celular ante el daño de la radiación ultravioleta.
Según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), España experimentó durante la semana temperaturas propias del verano, con ciudades que alcanzaron los 40 grados. En este contexto, numerosas personas buscaron tomar sol en espacios públicos con el objetivo de broncearse.
La bióloga Laura Pinillas González, divulgadora científica en la cuenta @celulau.bio, señaló que “el bronceado es una respuesta de emergencia”. Explicó que “cuando la radiación ultravioleta llega a la piel, moléculas dentro de tus células se pueden dañar, incluido el ADN”. Ante esa situación, los melanocitos segregan melanina para absorber la radiación y proteger las células, oscureciendo la piel. Comparó el proceso con una costra sobre una herida: “La herida no es buena, la costra ayuda”.
Pinillas indicó que la exposición solar es necesaria para los ritmos biológicos y la síntesis de vitamina D, pero advirtió que “no hay bronceados saludables”. Señaló que la piel tiene memoria y los daños se acumulan, pudiendo derivar en mutaciones que lleven a cáncer o melanoma.
Como medidas preventivas, recomendó el uso de gafas, crema, gorra, ropa y sombra. Expertos consultados por Infobae sugirieron aplicar protectores solares con FPS entre 30 y 50 o superior, 15-30 minutos antes de la exposición, y reaplicar cada dos a cuatro horas, especialmente después de nadar.
