Alonso Fuentes, tejedor de 59 años, comercializa sus tejidos en Suecia a través de la agrupación El Puente Guatemala. Su producción, elaborada en familia, llega a Europa mediante la empresa Afroart.
El guatemalteco Alonso Fuentes, de 59 años, lleva cuatro décadas dedicado a la tejeduría artesanal. Su taller se encuentra en el caserío Llano Grande, localidad de San Pedro Sacatepéquez, Guatemala. Sus tejidos se exportan a Suecia, donde la empresa Afroart los distribuye en el mercado europeo.
Fuentes aprendió a usar el telar de pie a los 15 años. Según un reporte del diario guatemalteco Soy502, su padre, Serapio Fuentes, lo impulsó a buscar un oficio artesanal para asegurar su sustento. Fue enviado con Adolfo Domínguez, un maestro tejedor de San Marcos. La formación inicial estaba prevista para un año, pero Fuentes dominó la técnica en tres meses.
Desde entonces, el artesano confecciona telas típicas destinadas a la producción de camisas y otras prendas tradicionales. Su producción se adapta a los requerimientos del mercado actual, sin abandonar las metodologías ancestrales.
La exportación de sus tejidos se realiza mediante la agrupación El Puente Guatemala, que actúa como intermediario entre el taller y los mercados extranjeros. La empresa sueca Afroart adquiere los cargamentos y los distribuye en Europa, comercializando productos para el hogar como cojines, almohadas y accesorios decorativos.
El taller opera como un proyecto multifamiliar que involucra a tres generaciones de la familia Fuentes. Su esposa, Ilda Monzón, se encarga del devanado de los hilos. Su hija, Grecia Fuentes, comparte la labor frente al telar durante las épocas de mayor demanda. Su nieto, Alex Daniel, observa las maniobras para continuar con la tradición.
Cada rollo de tela requiere un promedio de 15 días de trabajo. Los operarios preparan los cañones, realizan el urdido de los hilos y ejecutan el amarrado final. El movimiento sincronizado de manos y pies en el telar de madera produce piezas textiles de alta resistencia.
