La Coordinación de Parentalidad es una figura profesional que busca facilitar la comunicación entre padres separados y priorizar el interés de los menores, según un proyecto que se impulsa en Córdoba.
La separación de una pareja implica una reorganización de la dinámica familiar. Sin embargo, en algunos casos, los conflictos persisten y se centran en cuestiones cotidianas como la custodia, los horarios o las actividades de los hijos. Esta situación puede prolongarse durante años y afectar a los menores involucrados.
En este contexto, la Coordinación de Parentalidad se presenta como una herramienta para abordar estos conflictos. Según el impulsor de la iniciativa, un legislador provincial de Córdoba, esta figura consiste en un profesional designado por un juzgado que trabaja con la familia durante un tiempo determinado. El coordinador puede ser un abogado, un profesional de la salud mental o un trabajador social.
El rol del coordinador no reemplaza al juez ni decide cuestiones de fondo. Su función es ayudar a los padres a comunicarse, sostener los acuerdos existentes y resolver conflictos cotidianos de manera rápida, con el objetivo de evitar que escalen a nuevas instancias judiciales.
El proyecto se basa en una experiencia piloto realizada en Córdoba con familias que atravesaban hasta diez años de litigio. También se aplica en otras provincias argentinas y en otros países. El legislador afirmó que la iniciativa busca ofrecer un acompañamiento distinto a las familias en situación de conflicto.
La Coordinación de Parentalidad se está desarrollando junto a jueces, colegios profesionales, universidades y organismos de niñez. El objetivo, según el impulsor, es que dos personas que no pueden convivir puedan dialogar por el bien de sus hijos.
