En el Congreso Nacional de Educación, directivos de escuelas privadas de Argentina analizaron la caída de la natalidad y sus efectos en la matrícula, con proyecciones de 1.200.000 estudiantes menos para 2030.
En el Congreso Nacional de Educación, realizado en Buenos Aires, participaron aproximadamente 400 directivos de escuelas privadas de todo el país. El evento contó con la presencia del jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, y del secretario de Educación de la Nación, Carlos Torrendell.
Durante el congreso, el demógrafo Rafael Rofman presentó un diagnóstico sobre la caída de la natalidad y sus proyecciones. Según Rofman, «hoy ya podemos saber cuántos estudiantes menos va a tener la escuela secundaria en 2030: van a ser la mitad que hoy». El especialista explicó que el descenso de la fecundidad es un proceso histórico irreversible, multicausal, que no se revierte con políticas de promoción de la natalidad.
Rofman indicó que la caída de la matrícula genera presión económica en las instituciones privadas debido a la pérdida de ingresos directos, ya que dependen de las cuotas. Los costos fijos, como mantenimiento de edificios, sueldos docentes y gastos administrativos, permanecen constantes, lo que encarece el costo por alumno. Esto puede derivar en aumentos de cuotas o solicitudes de mayor asistencia estatal.
El congreso abordó estrategias de adaptación para las escuelas privadas. Rofman propuso generar alianzas, evaluar fusiones, compartir infraestructura y costos, diversificar servicios e incluir educación para adultos. También mencionó la necesidad de repensar el modelo pedagógico y las habilidades enseñadas.
Martín Zurita, secretario ejecutivo de la Asociación de Instituciones Educativas Privadas de Argentina (Aiepa), sintetizó: «Organizamos este congreso pensando en este gran dilema de la educación privada. No nos queríamos quedar con el diagnóstico, que ya lo sabemos y es inexorable por la baja de natalidad». Zurita también planteó la necesidad de transformaciones legislativas, como revisar el mínimo de 20 alumnos por grado para sostener una subvención estatal.
Irene Ferrara, directiva de una escuela en Mar del Plata, relató el cierre de una institución de nivel primario que fundó y funcionó por 13 años con 90 alumnos. Ferrara señaló que al fusionar grados y tener pocos alumnos, no recibieron subvención y debieron cerrar. «Los viejos paradigmas aplicables a los colegios, que tienen que tener un gran volumen de alumnos para ser viables se debería repensar», dijo.
Viviana Postay, especialista en gestión educativa, aportó datos: la caída de la natalidad significará 1.200.000 estudiantes menos en el sistema educativo para 2030, con una reducción del 50% en la secundaria y del 27% en todo el sistema.
Rofman destacó que, ante el envejecimiento poblacional, el país transitará un bono demográfico. Para la educación pública, esto representa una oportunidad de optimizar recursos y aumentar la productividad; para los colegios privados, un desafío económico crítico. El especialista recomendó invertir en capital humano, reformular la formación docente y rediseñar el currículo hacia habilidades concretas para el mercado laboral futuro.
El congreso concluyó con llamados a la colaboración entre instituciones, servicios compartidos y alianzas estratégicas para evitar cierres definitivos.
