El músico español Manolo García, de 71 años, recordó en una entrevista con el podcast ‘Por el principio’ de la Cadena SER su niñez en el barrio obrero de Poblenou, en Barcelona, donde creció sin agua corriente ni ducha. El cantante repasó sus inicios laborales y su camino hacia la música.
Manolo García, nacido en Barcelona el 19 de agosto de 1955, es un cantante y compositor español. Fue voz principal del dúo El Último de la Fila entre 1984 y 1998, junto a Quimi Portet. Tras la separación del grupo, inició una carrera solista con el álbum Arena en los bolsillos (1998). En 2023, García y Portet se reunieron para una gira por España y para el álbum Desbarajuste de inteligencia artificial.
En el marco de la promoción de esa gira, García brindó una entrevista al podcast Por el principio, de la Cadena SER, donde rememoró su infancia en el barrio de Poblenou, conocido históricamente como el «Manchester catalán». Allí vivió junto a su familia, proveniente de Albacete, y a otros migrantes de distintas regiones de España que llegaron en la posguerra.
«Yo recuerdo que dentro de la pobreza vivíamos en un barrio y nuestra casita era una casa muy humilde», expresó García. «No teníamos agua corriente. Yo tenía que ir a la fuente con cacharros. Había fuentes públicas y los niños del barrio hacíamos cola en la fuente», contó.
El artista detalló que las madres enviaban a los niños a cargar agua para cocinar y lavarse. «Yo no sabía lo que era una ducha. No existía en mi vida. No había un grifo con agua donde abrías. Esa era la precariedad», definió.
Para iluminar la casa usaban dos bombillas de potencia escasa. «Eran barrios obreros, no había ningún tipo de miramiento, se mantenía el barrio lo justo para que los esclavos trabajasen», sostuvo.
García relató que no era buen estudiante y que un día le dijo a su padre que no quería estudiar más. «Con una actitud muy natural en su condición de persona que viene del campo y se convierte en obrero de ciudad, me dijo que tenía que ponerme a trabajar», detalló. «Hay que ganarse el pan y nada de hacer aquí el zángano», fueron las palabras de su padre, según recordó.
Su padre habló con un carpintero del barrio para que le diera trabajo. «Estuve un mes en la carpintería barriendo, recogiendo viruta, yendo a buscar los cafés para la hora del almuerzo de los operarios, de los oficiales, todo lo que puede hacer un chico de 13 años, lijando, barriendo, lo hice», contó.
Pasado un mes lo contrataron y le pagaban unas 1.000 pesetas por semana. «Era un culillo de mal asiento, yo era inquieto y tuve decenas de trabajos hasta que dediqué plenamente a la música; he trabajado en 19 empresas, talleres, oficios, he trabajado en casa», manifestó.
Cuando decidió contarle a su padre que quería ser cantante, este le respondió: «Mira, esto de la música es cosa de hijos de gente importante, hijos de artistas, de toreros, de políticos, colocan a sus hijos, los hacen famosos. Tú eres un hijo de obreros y tú olvídate de músicas porque no vas a conseguir nunca nada», recordó García.
El músico siguió intentándolo y se sumó a la banda Los Rápidos (1980) y posteriormente a Los Burros (1983), donde conoció a Quimi Portet. Juntos formaron El Último de la Fila, con éxitos como Insurrección. Tras la disolución del dúo, García desarrolló una carrera solista con álbumes como Nunca el tiempo es perdido (2001) y Geometría del rayo (2018). También se dedica al diseño gráfico, la pintura y la poesía.
