Manuel Magro, especialista técnico, afirmó que un correcto mantenimiento y la modificación de hábitos de conducción permiten reducir el consumo de combustible hasta en un 20%. Las recomendaciones incluyen realizar cambios de marcha a bajas revoluciones, evitar aceleraciones y frenadas bruscas, y mantener la presión de los neumáticos según las especificaciones del fabricante.
Ahorrar combustible no siempre exige cambiar de auto ni realizar una modificación costosa. Manuel Magro, especialista técnico, señaló que reducir el consumo de combustible requiere observar en conjunto los hábitos de conducción y el mantenimiento mecánico.
“Mucha gente piensa que para contaminar menos hay que cambiar de coche, pero la realidad es que un correcto mantenimiento y un cambio en los hábitos de conducción pueden reducir el consumo de combustible hasta en un 20%”, explicó Magro.
Recomendaciones para reducir el consumo
Una de las recomendaciones consiste en evitar llevar innecesariamente el motor a un régimen elevado. Norauto aconseja realizar los cambios entre 1.500 y 2.000 revoluciones en los vehículos diésel.
En los autos a nafta, la referencia se ubica entre las 2.000 y 2.500 revoluciones. Siempre que las condiciones de circulación y las características del vehículo lo permitan, la recomendación es utilizar marchas largas.
También conviene evitar aceleraciones y frenadas bruscas. Mantener una velocidad lo más estable posible reduce cambios continuos en la demanda de potencia y, además, limita parte del desgaste que sufren distintos componentes.
El ralentí es otro punto a observar. Cuando el vehículo permanece detenido con el motor encendido continúa utilizando carburante sin recorrer ninguna distancia, una situación que los sistemas start/stop buscan reducir automáticamente.
La presión de los neumáticos y los filtros también modifican el consumo
Los hábitos de conducción explican solamente una parte del gasto. Norauto coloca al mantenimiento preventivo entre las condiciones necesarias para que el vehículo conserve una buena eficiencia.
Un ejemplo concreto está en los neumáticos. Circular con una presión inferior a la recomendada por el fabricante incrementa la resistencia a la rodadura y puede elevar el consumo alrededor de un 3%.
La presión adecuada no es una cifra universal. Cada vehículo tiene valores establecidos por el fabricante, que suelen figurar en el manual y en una etiqueta ubicada en zonas como el marco de la puerta o la tapa del depósito.
Los filtros también intervienen. Un filtro de aire sucio u obstruido puede afectar el funcionamiento previsto del motor, mientras que mantener en condiciones los filtros y el aceite forma parte de las revisiones periódicas del vehículo.
La acumulación de carbonilla es otro problema que puede aparecer con el uso. Según la referencia aportada por Norauto, revisar el sistema de inyección y realizar una descarbonización cuando corresponda permite recuperar eficiencia y reducir emisiones contaminantes.
Cómo conducir para gastar menos combustible en los recorridos diarios
Una conducción eficiente para gastar menos combustible comienza antes de llegar al surtidor. Anticipar el tránsito permite levantar el acelerador con tiempo y evita llegar a una esquina, semáforo o congestión para frenar de manera repentina.
La carga también cuenta. Transportar peso innecesario obliga al motor a desplazar una masa mayor, algo especialmente relevante cuando se acumulan objetos que permanecen durante semanas en el baúl sin necesidad.
En los vehículos electrificados aparecen otras herramientas. Los híbridos pueden aprovechar la frenada regenerativa para recuperar parte de la energía durante las desaceleraciones, mientras que el modo Eco modifica determinados parámetros para priorizar la eficiencia.
En los híbridos enchufables, la referencia señala que resulta conveniente aprovechar el modo eléctrico en ciudad y reservar el funcionamiento híbrido para otros recorridos. Mantener cargada la batería evita trasladar constantemente su peso sin aprovechar la capacidad eléctrica del vehículo.
