Un informe del Ieral de la Fundación Mediterránea señala que el margen neto de las granjas porcinas se ubicó en $107 por kilo en el tercer trimestre, frente a $226 del año anterior. Los costos en dólares aumentaron y la oferta de carne creció por mayores importaciones.
La producción porcina en la Argentina enfrenta un deterioro en sus márgenes de rentabilidad, según un informe de los economistas Juan Manuel Garzón y Franco Artusso, del Ieral de la Fundación Mediterránea. Aunque los costos de producción bajaron en términos reales durante el último año, esa reducción no compensó la debilidad de los precios de venta. Medidos en dólares, los costos se encarecieron, en un escenario de mayor oferta de carne y crecimiento de las importaciones.
El informe indica que la rentabilidad de las granjas porcinas se encuentra cerca de los mínimos de la última década. En el tercer trimestre, una granja de eficiencia media obtuvo un margen neto promedio de $107 por kilo vendido, frente a los $226 registrados en igual período del año pasado. El promedio de los terceros trimestres de la última década es de $391 por kilo. En septiembre, último mes relevado, el margen se redujo a $48 por kilo.
La rentabilidad, medida como proporción de los costos totales, fue de 4,6% en el trimestre, frente a 9,5% un año antes y 15,2% en el promedio histórico de los terceros trimestres. En septiembre, la relación cayó a 2% de los costos de producción.
El deterioro se explica principalmente por la evolución de los precios de venta. El del capón, principal fuente de ingresos de las granjas, acumula dos años de desempeño débil. En el tercer trimestre promedió $2386 por kilo, medido en pesos constantes, una caída interanual del 7,1% y un nivel 19,3% inferior al promedio de los terceros trimestres de la última década.
En cuanto a los costos, en pesos constantes los costos totales bajaron 3% interanual y promediaron $2327 por kilo producido. Medidos en dólares reales aumentaron 11,3%, hasta alcanzar US$1,53 por kilo. La reducción de los gastos en términos reales no se tradujo en un alivio equivalente para la ecuación económica de los establecimientos.
La alimentación constituye el principal costo, con alrededor del 60% del total. En el tercer trimestre, ese rubro aumentó 3% respecto del segundo, interrumpiendo dos períodos consecutivos de bajas. En la comparación interanual, registró una reducción real del 1%. Otros componentes mostraron comportamientos dispares: los gastos en fletes y guías cayeron 19% interanual; los de genética, 7%, y los de sanidad, 9%. La mano de obra se mantuvo prácticamente estable. En perspectiva histórica, tanto el costo laboral como el de la energía se ubican por encima de los promedios de los terceros trimestres de la última década: 7% y 13%, respectivamente.
Las granjas de eficiencia alta consiguieron un margen neto de $348 por kilo y una rentabilidad equivalente al 16,8% de sus costos; las de eficiencia baja registraron pérdidas de $297 por kilo, equivalentes al 10,8% de sus costos.
A este escenario se suma el crecimiento de la oferta disponible. Entre enero y septiembre, las importaciones de carne porcina aumentaron 24% interanual y alcanzaron las 66.600 toneladas equivalentes res. Las exportaciones se recuperaron 400%, pero tienen una escala menor, 7100 toneladas. El trabajo señala que el saldo del comercio exterior contribuyó a incrementar la disponibilidad interna y a explicar la debilidad del precio del capón. El consumo también creció 12% en los primeros nueve meses del año y alcanzó niveles récord.
