En 2022, mientras estaba en la cárcel Brians 1, Naty descubrió en los cursos de fotografía que se impartían en prisión que era capaz de “escribir con la luz”, un talento que ha seguido cultivando fuera del centro y que ahora reconoce la primera edición de unas becas de formación para exreclusas.
Barcelona, 31 may (EFE).- En 2022, mientras estaba en la cárcel Brians 1, Naty descubrió en los cursos de fotografía que se impartían en prisión que era capaz de “escribir con la luz”, un talento que ha seguido cultivando fuera del centro y que ahora reconoce la primera edición de unas becas de formación para exreclusas.
“Me encanta coger la cámara, salir y observar. Sobre todo capturar momentos y jugar con la luz”, explicó Naty a EFE. En julio empezará un curso de iniciación a la fotografía en el Institut d’Estudis Fotogràfics de Catalunya (IEFC) gracias a una beca impulsada con la fundación Setba para que las mujeres puedan continuar su aprendizaje al recuperar la libertad.
“Para mí, la beca significa que tengo algo y que lo puedo potenciar”, afirmó Naty, seleccionada para la primera promoción de este programa junto a Teresita, también exreclusa de Brians. Ambas forman parte de las más de 180 mujeres que han asistido a los talleres de fotografía realizados en cárceles de toda Cataluña desde 2020.
“Naty ya destacó cuando estábamos dando los cursos en Brians. Se notaba que le gustaba, que era una cosa que se le daba bien, un lenguaje que conocía”, declaró a EFE la fotógrafa Marta Fábregas, profesora y directora artística del proyecto. La formación empezó en las cárceles y, después de que la mayoría de participantes mostrase interés en continuar, se extenderá mediante estas becas.
Para mujeres como Naty, a menudo en situación de vulnerabilidad penitenciaria, social y familiar, desarrollar la habilidad fotográfica es una manera de acercarse a la reinserción social y de expresarse creativamente.
“Cuando coges la cámara y empiezas a trabajar con ella, descubres que puedes hacerlo. Y eso es lo más importante: que todo el mundo lo pueda hacer”, aseguró Naty.
Desde que salió de Brians en mayo de 2023, dedica los fines de semana a seguir practicando, muchas veces acompañada de su hija. También ha aprendido a volar drones para fotografiar desde el cielo. “Me impacta muchísimo la imagen que puede tener, por ejemplo, un pájaro”, explicó.
“La verdad es que es mi momento, mi espacio”, sostuvo Naty, que recordó cómo nació su interés en los talleres de la cárcel: “Lo disfruté muchísimo, tanto aprender como relacionarme con las otras internas. Deseaba toda la semana que llegase ese día a las cuatro de la tarde”.
Durante estas formaciones, que muchas reclusas describen como un “oasis”, según Marta Fábregas, se genera un vínculo con la fotografía, especialmente por tratarse de una disciplina que les permite experimentar sin la “barrera creativa” de otras artes como el dibujo o la escritura.
“Es como escribir con la luz”, explicó Naty, recuperando la idea que aprendió de su mentora, quien también les enseñó a “captar el momento” como si fueran “fotógrafas cazadoras”.
“Tiene muchísimo valor que las mujeres puedan coger la fotografía como herramienta de transformación”, afirmó Fábregas, convencida de que a través de las instantáneas, “pequeñas cápsulas de emoción contenida”, las presas pueden ser vulnerables, “conectar” con sentimientos y reconciliarse consigo mismas.
“Las mujeres solo representan el 6 % de la población penitenciaria y están en situaciones mucho más complejas y condiciones mucho peores que los hombres”, declaró Fábregas, quien también busca “dar visibilidad” a las mujeres y eliminar la estigmatización social.
Algunas de las instantáneas, tomadas bajo la mentoría de fotógrafas como Sandra Balsells, Iolanda Sebé o Meritxell Perpinyà, han sido expuestas en el Palau Robert de Barcelona, centros cívicos, festivales o libros de fotografía como ‘Mitos y ritos’, que recoge el reportaje de Naty sobre las creencias de las reclusas.
“Me hizo muchísima ilusión ver el reportaje en libro. Me sentí como diciendo ‘¡guau!’, y mis hijos también dijeron ‘¡guau mami, lo has hecho bien!’ Ahí pensé: tengo algo”, reveló Naty. Una de sus fotografías, donde un rosario cuelga de las rejas de Brians ante un fondo desenfocado que insinúa el exterior, está expuesta en la muestra del IEFC, en Barcelona, que se podrá visitar hasta el 5 de junio.
“Es como con la pintura, hay una sensación de decir ’esa sí me gusta, hay algo en ella’. Y la verdad –confesó– es que cuando la veo pienso que ahí se quedó algo de mí”.
