Con la llegada del verano y la ola de altas temperaturas, once cascadas y pozas en la sierra de Madrid ofrecen alternativas para refrescarse. La Chorrera de los Litueros, en Somosierra, es el salto de agua más alto de la región, con 40 metros de altura.
Llega el verano y quién no quiere estar a remojo. Si es en un entorno natural idílico, todavía más. Once son las opciones que se encuentran a escasa distancia de Madrid y que podrían formar parte de una alternativa refrescante para este verano. Saltos de agua, pozas en la sierra o rutas con sombra completan las propuestas para superar el calor, más aún, con la llegada de la ola de altas temperaturas que llega este fin de semana.
Chorrera de los Litueros se proclama como una de las mejores alternativas al ser el salto de agua más alto de la región y formar parte de una red de rutas que combinan senderismo, pozas y paisajes de sierra, según recoge Madrid Secreto. Ubicada en Somosierra, alcanza 40 metros de altura y figura como la cascada más alta de la Comunidad de Madrid. De la fuerza de este salto nace el río Duratón y su entorno se sitúa en uno de los pueblos más fríos de la región.
La mayor concentración de estos enclaves se encuentra en la sierra de Guadarrama, al norte de la comunidad, aunque el recorrido se extiende también a zonas limítrofes. Estas rutas son claras propuestas de verano que permiten conocer bosques, áreas rurales y espacios de baño natural, aunque no siempre esté permitido meterse en el agua. Mientras que en Rascafría aparecen dos de las paradas más conocidas. Desde el Monasterio del Paular y cruzando el puente del Perdón se llega a la Cascada del Purgatorio, donde el arroyo del Aguilón cae en dos saltos de agua y el camino pasa antes por las Presillas, unas piscinas naturales que amplían el atractivo de la excursión.
Qué cascadas cerca de Madrid se pueden visitar: la Chorrera de San Mamés o la cascada del Cancho Litero
También en Rascafría se encuentran el embalse del Pradillo y su cascada, que pueden enlazarse con la del Purgatorio en una ruta circular. Según publica el blog, se considera que sus aguas son las más cristalinas de la zona y el paseo, de 11 km, discurre con abundantes sombras entre robles y pinos. Ese mismo entorno incluye, además, el Monumento al Guarda Forestal en el Mirador de los Robledos, la Casa de la Horca con su laguna y el puente de la Angostura. El embalse se utilizó en origen como suministro para la antigua fábrica de luz.
La Chorrera de San Mamés se forma cuando el arroyo del Chorro, afluente del Lozoya, cae desde una pared rocosa de 30 metros. Lo más curiosos es que se ve desde la carretera y que para llegar basta con seguir el sendero que parte de la ermita de San Mamés.
Por su parte, en Navalafuente está la cascada del Cancho Litero, descrita como un rincón poco conocido en plena naturaleza. El texto destaca la intimidad del lugar y la poza en la que desemboca el agua. Cercedilla suma la Ducha de los Alemanes, a la que se llega por la calzada romana. Se trata de un salto doble de dos metros que debe su nombre a montañeros de origen alemán que se aseaban allí a comienzos del siglo pasado.
De Cercedilla a la frontera con Segovia: pozas, acueductos y baño prohibido
Otra de las opciones próximas a la capital es la cascada del Hervidero, a algo más de 40 kilómetros de Madrid. La ruta arranca en San Agustín de Guadalix, puede hacerse a pie o en bicicleta y, aunque es larga, apenas presenta desniveles; además, se puede acceder en coche casi hasta los saltos de agua. Ese paraje incluye veredas y acueductos como el de la Retuerta, el de Valcaliente y La Sima. Según Madrid Secreto, también fue uno de los escenarios de la mítica serie Águila Roja.
La cascada del Hornillo, entre Robledondo y Santa María de la Alameda, ofrece un salto de agua de 10 metros y una ruta circular con poco desnivel. El recorrido pasa entre robles, pinos, álamos y jarales, y al regreso permite ver el embalse de la Aceña y, si el tiempo acompaña, el Monasterio de El Escorial y la Sierra de Gredos.
La Chorrera de Mojonavalle, en el Puerto de Canencia, alcanza 30 metros y da origen al arroyo del Sestil del Maíllo. Este puerto alberga el único bosque de abedules de la región y que el camino permite ver Collado Hermoso y Canchos de los Abastos. En la frontera entre Madrid y Segovia, la Boca del Asno recorre las vegas del río Eresma entre los montes de Valsaín. El lugar forma piscinas naturales, pero el baño está prohibido desde 2019; en el trayecto aparecen además las Pesquerías Reales, unos saltos artificiales que el rey Carlos III mandó construir para favorecer la cría y pesca de truchas.
