Según datos oficiales del INDEC, la tasa de desempleo se mantiene en 7,8%, pero la informalidad afecta a más de 9 millones de personas, según un informe del IERAL de la Fundación Mediterránea.
La economía argentina muestra señales de ordenamiento macroeconómico, pero el mercado laboral no refleja una recuperación clara. La desocupación se mantiene en niveles similares a los de un año atrás, mientras que la informalidad alcanzó al 44,4% de los trabajadores, según un análisis de Laura Caullo, licenciada en Economía y responsable del Área de Empleo y Política Social del IERAL de la Fundación Mediterránea.
De acuerdo con los datos del INDEC correspondientes al primer trimestre de 2026, la tasa de desempleo se ubicó en 7,8%, equivalente a cerca de 1,8 millones de personas que buscan activamente trabajo. Caullo señaló que “no está faltando trabajo en Argentina. Lo que está ocurriendo es una mala calidad en el trabajo que tenemos”. La informalidad laboral, que representa a más de 9 millones de trabajadores sin aportes previsionales ni cobertura de riesgos laborales, es el principal indicador de esa situación.
La economista describió el escenario como una “economía bifurcada”: por un lado, avances en el equilibrio fiscal, baja de la inflación y reordenamiento monetario; por otro, el empleo como “el jugador lesionado” de la recuperación. Los sectores que impulsan la economía —hidrocarburos, minería, servicios financieros e industria del conocimiento— generan apenas tres de cada 100 puestos de trabajo formales, mientras que comercio, industria y construcción concentran alrededor del 40% del empleo total, aunque sin una reactivación sólida.
El fenómeno de la “presión laboral” también crece: personas que ya tienen empleo buscan cambiar de trabajo, sumar horas o conseguir una ocupación adicional porque los ingresos no alcanzan. Según Caullo, este comportamiento refleja el deterioro del poder adquisitivo de los hogares. Sumando desocupados, ocupados demandantes y subocupados, el grupo bajo presión laboral supera los 5,5 millones de trabajadores.
Un informe de IDESA advierte que la informalidad golpea con fuerza sobre las mujeres jóvenes. Entre 2015 y 2025, se incorporaron al mercado laboral unas 220.000 mujeres de entre 20 y 29 años, pero la inserción se concentró en la informalidad: 140.000 como asalariadas privadas no registradas y 130.000 como cuentapropistas, mientras que las asalariadas formales cayeron en 50.000.
Las diferencias entre provincias son marcadas. En el norte argentino, como Formosa, Santiago del Estero y Chaco, se observa baja participación laboral asociada a economías dependientes del sector público. En grandes aglomerados urbanos como el Gran Buenos Aires y Córdoba, la presión laboral es más elevada por la mayor competencia por puestos de trabajo.
Caullo sostuvo que la reforma laboral es “un peldaño en el camino correcto”, pero insuficiente por sí sola, y señaló que la Argentina tiene reformas estructurales pendientes, como la tributaria y la previsional. También advirtió que la incertidumbre electoral, con elecciones de medio término y presidenciales próximas, puede afectar la actividad económica.
