El socio administrador del estudio Beccar Varela afirma que los sectores vinculados al RIGI atraen inversores y están cambiando la percepción sobre el país; sostiene que ese interés se extenderá al resto de las actividades “si no hay un cisne negro”.
Maximiliano D’Auro, managing partner del estudio Beccar Varela, afirmó que los sectores vinculados al RIGI (Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones) atraen cada vez más inversores y están cambiando la percepción sobre la Argentina. En una entrevista con LA NACION, el abogado sostuvo que ese interés se irá volcando luego al resto de las actividades “si no hay un cisne negro”.
“El interés se está empezando a materializar. Fuimos viendo la progresión desde que empezó esta nueva etapa de ordenamiento. Un ejemplo simple es cómo nos recibían cuando íbamos a Nueva York y cómo nos reciben hoy. En 2023, te cancelaban la reunión o el que te recibía no era el socio más importante del área. Lo mismo pasaba cuando intentábamos mandar a un asociado a trabajar afuera y reservaban las vacantes para Brasil, Chile o Colombia. Ahora sentimos en carne propia el apetito por la Argentina”, declaró D’Auro.
El socio administrador del estudio, que cuenta con 45 socios y 155 abogados, señaló que las transacciones del sector energético y las del RIGI demandan “mucho músculo legal”. “Nos preparamos para esto”, dijo D’Auro, quien ejerce como socio administrador del bufete desde hace poco más de dos años, cuando se produjo una renovación generacional en la conducción de la firma.
Consultado sobre si el crecimiento del interés extranjero fue repentino o progresivo, D’Auro respondió: “Los primeros que se animaron a dar los primeros pasos en cuanto a la compra de activos y de empresas fueron los grupos locales. En algunos casos, compraron a grupos internacionales que salían. Esa salida, en nuestra visión general, no tuvo que ver con un ‘no me gusta este escenario económico que se viene en la Argentina’, sino que fueron decisiones corporativas a escala regional, como pasó con HSBC o con Telefónica -transacciones donde nosotros intervenimos-. Ahí los jugadores locales de peso se movieron rápido para capturar esas oportunidades. Y lo siguen haciendo hoy, como acabamos de ver con Metrogas [adquirida por los dueños de Edenor], que también es un jugador local. En el último tiempo ya aparecen jugadores extranjeros, sobre todo en los sectores de gas, de minería y relacionados. Claramente hoy la gran mayoría de las inversiones que se están presentando y canalizando (aunque no las únicas) van al sector de energía y de minería. Igual, como abogados que somos, vemos los números de inversión extranjera directa de la Argentina frente a los de la región y siguen siendo bajos, en comparación con lo que observamos en el día a día y la cantidad de trabajo que tenemos en el estudio. Creo que eso es un tema de tiempo: las inversiones tardan, los desembolsos son escalonados, y entre que se aprueban los proyectos y los RIGI, la rueda demora en ponerse en funcionamiento. Pero en carpeta hay un montón de cosas”.
Sobre el impacto del RIGI en las consultas, D’Auro indicó: “Desde que está el RIGI, el crecimiento aceleró. Claramente ha sido una herramienta muy atractiva para promover este tipo de inversiones. Ojo, el RIGI es para grandes inversiones, no necesariamente para grupos extranjeros. Muchos grupos nacionales también lo están utilizando. Más que en términos cuantitativos –porque antes también teníamos consultas, pero por otros temas, como las restricciones cambiarias-, se nota un cambio en términos cualitativos. Es lo que nos permite ser optimistas como estudio, a pesar de los desafíos macroeconómicos. Este tipo de estudios se preparan mayormente para las grandes transacciones. Lo mismo les ocurre a estudios similares en la región. Estamos armados para transacciones que requieren lo que llamamos ‘músculo’. Que puedas tomar dos o tres transacciones grandes que involucren simultáneamente consultas impositivas, de permisos, administrativas, de compliance, temas laborales, de seguros… y que puedas dar todo ese asesoramiento integral al cliente, poniendo los equipos en función de la transacción y manejando varias a la vez. Esas operaciones son las que se están empezando a ver: grandes, desafiantes, complejas y con mirada de largo plazo”.
En cuanto a otros sectores, el abogado manifestó: “Hay algo de M&A (compraventa de empresas) en retail, en real estate, pero no veo el mismo cambio cualitativo que se observa en los sectores donde la Argentina tiene ventajas comparativas. Sigue el movimiento en el mundo fintech y las startups, pero ya se veía antes. En el sector financiero se nota el protagonismo que están adquiriendo las agencias multilaterales en el financiamiento de los proyectos: el IFC (Corporación Financiera Internacional, del Banco Mundial), el BID, la CAF. Los multilaterales tienen fuertes mandatos para crecer en el país. Por eso creo que el crecimiento se irá extendiendo de a poco al resto de los sectores de la economía, si no hay un cisne negro”.
Respecto de las desregulaciones, D’Auro afirmó: “El principal motor de consultas regulatorias era el esquema cambiario, y el cepo no está totalmente desmantelado todavía, queda una parte para las empresas. Todavía hay puntos sobre los que las empresas tienen que consultar, porque la regulación sigue siendo compleja. Sabemos que el Gobierno tiene la meta de en algún momento levantarlo en su totalidad. Pero en general las consultas regulatorias mermaron, ya pasó el tiempo en que las normas cambiaban todos los días. Eso no está pasando y es bueno, porque despeja el panorama”.
Sobre la inteligencia artificial, el socio administrador expresó: “Los estudios en la Argentina estamos viviendo dos grandes cambios: la matriz económica y el impacto de la IA en nuestra industria, que es algo global. Creo que ahí también el músculo nos sirve. Todos nuestros abogados tienen una licencia de la plataforma que utilizamos desde hace años, que es un LLM [modelo de lenguaje, en inglés] cerrado, con todas las herramientas específicas. Los avances tecnológicos anteriores a la IA vinieron a ayudarnos a hacer nuestro trabajo, mientras que la IA viene a hacer parte de nuestro trabajo. Ese es el desafío. Pero no se puede tapar el sol con la mano. Tenemos que verla más como una oportunidad que como una amenaza. El que te diga que tiene todas las respuestas de cómo va a impactar en el mundo del trabajo, la verdad que no las tiene. Nosotros estamos convencidos de que no va a reemplazar a la gente”.
Consultado sobre los trabajos iniciales, D’Auro dijo: “En nuestro caso no nos hemos achicado y cuando hablamos con firmas de Estados Unidos, tal vez moderaron un poco el ritmo de contratación de juniors, pero no se achicaron. Todavía no estamos viendo ese impacto. Y si en algún momento ocurriera que la IA hace todo el trabajo de un junior, lo vamos a necesitar igual para chequear la información. Los juniors son, además, los futuros socios, no se puede prescindir de la formación de un abogado. Hay un riesgo hoy con la IA: el overreliance (un exceso de confianza). Presenta tan bien los documentos que prepara que uno puede creer que el contenido también está siempre bien, y ahí es donde falla. Por eso hay que saber distinguir dónde ocurre eso. El trabajo humano sigue siendo esencial”.
