El intendente de Córdoba, Daniel Passerini, señaló al ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, como un nombre posible para encabezar la boleta de Hacemos en la capital. Sin embargo, desde el PJ Capital no se garantiza el respaldo a una candidatura extrapartidaria. La provincia y la ciudad irán a las urnas en fechas separadas.
El intendente de Córdoba, Daniel Passerini, respaldó al ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, como posible sucesor al frente de la candidatura de Hacemos en la capital. Así lo indicaron fuentes del entorno de ambos dirigentes, que destacaron la relación fluida entre ellos. No obstante, desde el PJ Capital no se garantiza el apoyo a una candidatura de un dirigente que no pertenece al partido.
En el gobierno provincial se trabaja con la consigna «Acá se trabaja para Martín Llaryora gobernador», según afirmó un ministro del gabinete con presencia en la capital. Mientras tanto, en el Palacio 6 de julio y en los comités partidarios crecen las conversaciones sobre el escenario electoral.
Una decisión ya tomada es que la Provincia y la ciudad de Córdoba irán a las urnas en fechas separadas. Los números de la gestión de Passerini aparecen como una variable que podría influir en las posibilidades de reelección del gobernador. Los escenarios electorales frente a posibles rivales no muestran diferencias amplias ni una oposición fracturada.
El intendente ya no oculta su incomodidad frente a las continuas intervenciones del Panal en asuntos municipales. El transporte y la basura son dos de los temas que deberá resolver quien lo suceda. Las expresiones «desgestión» y «falta de gestión» comienzan a aparecer con mayor frecuencia en las conversaciones políticas de estos meses.
En ese contexto, sobresalen los convenios y los trabajos en conjunto con el ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros. El exdirigente del Frente Cívico es uno de los nombres que más terreno gana como posible elegido para encabezar la boleta de Hacemos en la capital. «Juan y Daniel se van para arriba, pueden hacer muchas cosas y se llevan muy bien», dicen en el entorno de ambos dirigentes.
Quinteros, otrora alfil de Luis Juez, tuvo un papel central en erradicar a naranjitas y limpiavidrios de las calles y los semáforos. Luego, reemplazó la Guardia Urbana por el sistema «Ojos en Alerta». En las últimas semanas, el Concejo Deliberante avaló el convenio que le otorga a la Policía de Córdoba la conducción operativa de los controles de tránsito en eventos extraordinarios.
«Son todos triunfos, ponele, de un ministro que tiene un área jodida y el tipo se está haciendo lugar. Pero, hasta Martín (Llaryora), que llegó siendo un externo, necesitó de la estructura del PJ Capital para ser intendente», reflexionó un operador político.
La observación introduce el principal interrogante de la sucesión: cuánto puede pesar la eventual bendición de Passerini si no viene acompañada por el respaldo de la estructura partidaria. En una ciudad donde el peronismo tiene dirigentes con peso propio y espacios de poder distribuidos, aparecen dos nombres centrales: Alejandra Vigo y Juan Schiaretti.
El pasado de Quinteros y la incógnita de Llaryora
La eventual candidatura de Quinteros también tiene un capítulo incómodo para el oficialismo provincial. Durante su época de férreo soldado juecista, eran constantes las denuncias por sobreprecios en los servicios públicos y hasta puso el foco en la falta de controles locales.
El interrogante es cuánto pesan aquellos antecedentes políticos en una eventual candidatura dentro de Hacemos. Para Schiaretti, esos episodios podrían traer recuerdos poco felices y hasta el veto de una candidatura respaldada por el oficialismo. «Quien tomará la decisión es Martín (y las encuestas)», retrucó un dirigente llaryorista.
¿Cómo ordenar a la tropa detrás de un candidato extrapartidario? Quinteros tiene exposición pública, una relación fluida con Passerini y protagonismo en la agenda de seguridad. Pero falta saber cuánto de ese capital puede convertirse en apoyo dentro del peronismo capitalino.
Las señales del PJ Capital
Los movimientos de la estructura partidaria alimentan las dudas. Durante la semana, en la seccional Séptima se entregaron los diplomas a las nuevas autoridades partidarias. La escasa presencia de los principales dirigentes peronistas de peso llamó la atención y algunos interpretaron las ausencias como un gesto de distanciamiento.
Uno de los señalados fue Miguel Siciliano, ministro de Vinculación y secretario de Políticas de la Capital dentro del partido. Desde su entorno justificaron su ausencia por el viaje a Roma ya que participa en la organización de la visita papal. «Nunca se llevaron mal con Daniel y, estas semanas, con el Papa en agenda, se han acercado mejor que nunca», explicaron desde su entorno.
Por otro lado, Marcelo Rodio y Fernando Limia comparten fotos mientras reconocen que están concentrados en consolidar la Mesa de Junta Promotora de Córdoba Capital bajo la consigna «Llaryora 2027».
Por ahora, las mediciones no parecen ofrecer una ventaja concluyente para ninguno de los funcionarios que orbitan alrededor de la discusión. Según dirigentes que siguen los sondeos, los números son similares, aunque existen diferencias en los niveles de conocimiento público. «Ninguno le saca 15 puntos a los demás. Solo una diferencia como esa podría hacer incuestionable la decisión y encolumnar todo el aparato detrás de ese nombre», remarcaron.
El desgaste en la ciudad
¿Puede Passerini darle impulso a Quinteros? ¿Esto garantizaría que el PJ Capital lo acompañe? A esa discusión se suma el desgaste de la gestión municipal. La denuncia contra las cooperativas impulsada desde el Coys generó nuevos interrogantes dentro del propio oficialismo. A eso se le suma otra detención de un inspector municipal acusado de participar en un ataque a tiros contra una vivienda, en el que resultó herido un adolescente. Esta noticia volvió a poner bajo la lupa cuáles son los mecanismos de control sobre el personal municipal.
Aunque sean episodios de distinta naturaleza, se incorporan a una conversación política sobre el funcionamiento del municipio y sus dificultades para dar respuestas. Para Passerini, la cuestión no es solamente cómo administrar los últimos tramos de su mandato, sino también demostrar que puede ayudar a construir una sucesión que preserve el poder del peronismo en la capital.
