El reconocido cornista y director checo se presentará este lunes al frente de la orquesta Prague Chamber Soloists, en un programa que abarca desde Mozart hasta Schubert en arreglo de Mahler.
El músico checo Radek Baborák, solista de corno y director de orquesta, inaugurará este lunes la temporada de conciertos del Mozarteum Argentino en el Teatro Colón, al frente de la orquesta de cuerdas Prague Chamber Soloists. Baborák, quien considera a Daniel Barenboim como su mentor y a Seiji Ozawa como uno de sus maestros, combinará su faceta de solista con la dirección en un programa que promete diversidad estilística y cronológica.
“Empecé a tocar el corno de muy chico, a los ocho años, y debuté con una orquesta a los diez”, relató Baborák. “Mientras tocaba el corno, mi formación musical tuvo también otros intereses, como tocar en ensambles diferentes, estudiar teoría musical, además de investigar aspectos del propio instrumento. Después de ver en vivo a muchos maestros famosos, quise hacer lo mismo y combinar mis actuaciones como solista de corno con la dirección, del mismo modo que Daniel Barenboim hace con el piano y la dirección de orquesta”.
El programa incluye el Divertimento en fa mayor, K. 138/125c “Sinfonía de Salzburgo n.º 3”, de Wolfgang Amadeus Mozart; el Concierto para corno y cuerdas n.º 1 en re mayor, Hob.VIId:3, de Joseph Haydn; la Simple Symphony para orquesta de cuerdas, op. 4, de Benjamin Britten; el Romance para corno y cuarteto de cuerdas, op. 3, de Leone Sinigaglia; y “La muerte y la doncella”, de Franz Schubert en el arreglo para orquesta de cuerdas que realizó Gustav Mahler del Cuarteto n.º 14 en re menor, D. 810.
“El programa fue concebido, por un lado, para mostrar la riqueza del repertorio para ensamble de cuerdas y de sus obras más representativas”, explicó Baborák. “A la vez, siempre que armamos programas en los que domina un tipo de instrumento, ya sean cuerdas o metales, es importante que se toque una variedad de estilos. Mis solos de corno añaden todavía más variedad al programa. Estoy seguro de que el público no se va a aburrir”.
Uno de los puntos destacados es el Romance de Leone Sinigaglia, compositor poco conocido que falleció en 1944 durante la ocupación nazi en Turín. “Creo que Sinigaglia es esencialmente desconocido. Yo también descubrí su nombre y su obra de casualidad, en un documento en el que se lo mencionaba entre los alumnos de Antonin Dvořák en Praga”, indicó Baborák. “Específicamente en la pieza que tocaremos, que corresponde a su obra temprana, siento que hay algo especial. Es como si algunos compositores, entre ellos Sinigaglia, hubieran nacido no solamente con el talento para la música sino con cierto don para la profecía”.
En cuanto al arreglo de Mahler del cuarteto de Schubert, Baborák aclaró: “Es Schubert al cien por ciento, puro y auténtico Schubert. Lo que hace Mahler es dividir la cuerda en secciones y añadir una octava a la parte de cello, en el contrabajo. Pero esto, a su vez, sirvió de impulso para que otros se animaran a arreglar otros cuartetos para una orquesta de cuerdas grande”.
El músico también recordó a Seiji Ozawa, uno de sus maestros: “Seiji fue un verdadero modelo para mí, y los mejores conciertos míos fueron con él, ya sea como solista, como parte de sus orquestas en los festivales o con la Filarmónica de Berlín. Él fue mi maestro en la dirección y quien más me apoyó. Tuve el honor de estar en el escenario con él y de ser su asistente”.
