Federico, un joven con Trastorno del Espectro Autista (TEA), falleció en la residencia Sumak de Valle Hermoso, donde estaba atado a una cama sin supervisión. El caso impulsa el tratamiento de la ‘Ley Fede’ en la Legislatura de Córdoba, que exige formación obligatoria en TEA para agentes estatales.
Federico, un joven con Trastorno del Espectro Autista (TEA), falleció el [fecha] en la residencia Sumak, ubicada en Valle Hermoso, provincia de Córdoba. Según informó su familia, había ingresado al establecimiento dos semanas antes, tras ser dado de alta de un hogar de día en Malvinas Argentinas. El joven quedó atado a una cama con barrotes y sin supervisión. Al intentar liberar la cabeza, que quedó trabada entre los barrotes, se ahorcó con la misma sujeción que lo mantenía atado. La fiscal Silvana Pen investiga de oficio las circunstancias del deceso.
El caso reabrió el debate en torno a un proyecto de ley que la Legislatura de Córdoba tiene sin tratamiento desde hace un año: la ‘Ley Fede’ (expediente 43566/L/25), que establece la formación obligatoria en TEA para agentes del Estado, personal de salud, docentes y fuerzas de seguridad. La autora de la iniciativa, la legisladora del Frente Cívico Nancy Almada, afirmó que la falta de capacitación específica, y no la discapacidad en sí, expone a estas personas a situaciones de riesgo.
“No podían dejarlo solo. A un pibe con autismo severo no lo podés dejar solo, eso lo sabe toda la familia de niños o jóvenes con TEA. La persona que estaba ahí debía estar capacitada”, declaró Almada a PERFIL CÓRDOBA.
Almada explicó que la ausencia de formación específica no se limita a los centros de cuidado. Según describió, en las escuelas públicas hay al menos un alumno con TEA por curso y las maestras carecen de herramientas para acompañarlos. Además, indicó que conseguir una maestra integradora o una acompañante terapéutica implica un trámite “engorroso y burocrático” para las familias.
La legisladora también advirtió sobre los riesgos en otros ámbitos estatales. “Hoy un policía no sabe cómo actuar ante una persona con TEA. Le puede pegar un tiro porque viene corriendo, porque se siente amenazado”, sostuvo, y agregó que no hay protocolos claros en las guardias médicas para atender crisis de este tipo.
El proyecto ingresó a la Unicameral hace un año y no obtuvo dictamen. Almada atribuyó la demora a una decisión política del oficialismo, que, según relató, le transmitió en varias oportunidades que la agenda legislativa la define el bloque gobernante.
Almada aclaró que la iniciativa no responde a una bandera partidaria: “No es un proyecto de Nancy, es un proyecto que necesita la sociedad. Si quieren sacarme del medio y presentarlo desde el oficialismo, que lo hagan”.
La legisladora remarcó que la ley no compite con otras normativas de capacitación estatal ya vigentes, sino que busca sumar un módulo específico sobre TEA a las formaciones obligatorias que ya deben cumplir legisladores, empleados públicos y médicos. También dijo percibir respaldo transversal a la iniciativa, incluso entre sectores del propio oficialismo que, según comentó, le manifestaron acuerdo con el proyecto en conversaciones privadas.
Para Almada, la muerte de su sobrino expuso en carne propia una falencia que identificaba desde antes de presentar el proyecto: la falta de formación deja a las familias de personas con TEA libradas a la buena voluntad de cada institución. “No quiero que nadie más pase por esto. Esto es espantoso”, sostuvo, y remarcó que impulsa la ley pese al dolor personal: “Ahí no soy legisladora, soy tía. Y soy legisladora por tener que guardar ese sufrimiento y pelear por él”.
